10 curiosidades del Parque Güell

21 marzo, 2016 - David García

Parque Güell de Barcelona. Kim (Flickr)
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10 curiosidades del Parque Güell

Uno de los iconos de Barcelona es el Parque Güell y todos los que alguna vez hemos ido a la Ciudad Condal como turistas hemos subido hasta allí y nos hemos hecho decenas de fotos. Tanto es así que suele estar lleno de turistas. Además de ser icono de la ciudad, es también un ejemplo paradigmático de un estilo arquitectónico, el modernismo, que tiene a su arquitecto, Antoni Gaudí, como a su principal referente y a todo un embajador de Barcelona. Pero en una obra tan importante siempre encontramos muchas curiosidades, y nosotros te las vamos a desvelar, para que a partir de ahora veas el parque con otros ojos.

1. ¿De dónde viene lo de Güell?

Si el parque es de Gaudí, ¿por qué se le llama Parque Güell? Muy fácil, porque debe su nombre a un rico empresario catalán de buena familia burguesa (e influyente) llamado Eusebio Güell. Fue un hombre que bien podría haber nacido en el Renacimiento puesto que era muy polifacético y de gran cultura, y ejerció de escritor, pintor, lingüista, químico, biólogo y hasta de político, pues fue diputado en las Cortes (en 1878). Fue amigo íntimo y mecenas de Gaudí, y de hecho le encargó muchas de las obras efectuadas por el arquitecto modernista, sin interferir en sus decisiones artísticas. Para el conde Güell, Gaudí construyó, además del Parque Güell, el Palacio Güell, las Bodegas Güell, los Pabellones Güell y la cripta de la Colonia Güell. Casi nada.

Aspecto general del Parque Güell. Alex Bikfalvi (Flickr)

Aspecto general del Parque Güell. Alex Bikfalvi (Flickr)

2. Un negocio muy poco rentable.

En un principio, el hoy parque público no iba a ser tal. De hecho, Güell lo había proyectado como un gran jardín que albergase diferentes viviendas (60 en total) que serían vendidas a la clase alta catalana. Finalmente pocos fueron los que se interesaron por las viviendas y solo se vendieron dos. El propio Gaudí estuvo viviendo algunos años en una de ellas. Tras este fracaso inmobiliario, los herederos del conde Güell decidieron traspasar el jardín al Ayuntamiento de Barcelona, previo pago de una cantidad de dinero.

Dos de los pabellones del parque. Ted & Dani Percival (Flickr)

Dos de los pabellones del parque. Ted & Dani Percival (Flickr)

3. Sala de las Cien Columnas… que son 86.

Uno de los puntos más emblemáticos del parque es la llamada Sala Hipóstila, que también es conocida como Sala de las Cien Columnas. Sin embargo, este nombre no es del todo exacto ya que en realidad tiene 86, no cien. La sala sirve de soporte a la explanada superior pero fue concebida para servir de mercado que abasteciera a los nuevos vecinos de esta exclusiva (y fallida) promoción inmobiliaria.

Sala Hipóstila o de las Cien Columnas. N Rasmussen (Flickr)

Sala Hipóstila o de las Cien Columnas. N Rasmussen (Flickr)

4. ¿Es un lagarto? ¿Es un dragón? ¿Qué es?

uno de los lugares donde más fotografías se hacen los turistas en Barcelona es junto al ‘dragón’ de la escalinata del Parque Güell, pero no sabemos a ciencia cierta qué tipo de animal es porque no tiene cola. Algunos sugieren que la cola es la propia escalinata. Como decimos, no se sabe muy bien qué es. Dicen que puede representar también una salamandra alquímica, que simboliza el fuego, aunque también se suele interpretar como un dragón, quizá el mitológico Pitón del templo de Delfos. Esto no sería de extrañar ya que hay influencias mitológicas en Gaudí a la hora de construir el parque, concretamente del Templo de Apolo en Delfos.

Dragón del Parque Güell. Ian Gampon (Flickr)

Dragón del Parque Güell. Ian Gampon (Flickr)

5. ¿Park, parc o parque?

La denominación inicial que se tenía prevista para el espacio era la de ‘Park Güell’ precisamente por la influencia iglesia que tenía el proyecto al estilo de las ciudades-jardín inglesas. Hay quien sostiene la teoría de que cuando trataron de registrar el nombre de ‘Parc Güell’, en catalán, no se les permitió, por lo que decidieron ponerlo en inglés en vez de en castellano.

Subida al Parque Güell. Juan Pablo Ortiz Arechiga (Flickr)

Subida al Parque Güell. Juan Pablo Ortiz Arechiga (Flickr)

6. Accesos limitados.

Aunque se trata de un parque público, en la actualidad el Ayuntamiento de Barcelona limita la entrada a los miles de turistas que quieren visitarlo para poder conservarlo mejor, y además cobra una entrada. De hecho, solo se admiten 400 personas a la vez dentro del recinto y para poder acceder hay que reservar la entrada a través de su página web. Si eres de Barcelona, el trámite es más sencillo.

Turistas en la escalinata. -ted (Flickr)

Turistas en la escalinata. -ted (Flickr)

7. Se aprovecharía hasta el agua de lluvia.

La urbanización que había proyectado Gaudí tenía su punto ecológico, ya que se preveía recoger el agua de lluvia a través de las columnas de la Sala Hipóstila, donde debajo se instalaría un gran depósito para almacenarla. Si el depósito se llenaba, el agua sobrante sería desalojada a través del famoso dragón. Como el proyecto inmobiliario no funcionó, el conde Güell fundó una empresa para comercializar el agua, con la que se regaba el parque también.

Plaza del parque, donde debajo están las columnas. -ted (Flickr)

Plaza del parque, donde debajo están las columnas. -ted (Flickr)

8. Dalí y sus hígados.

El Parque Güell sedujo a turistas y artistas por igual. Uno de los segundos fue Salvador Dalí, que con su particular estilo y sentido del humor dijo que las rejas del pórtico de entrada al Pórtico de la Lavandera eran “hígados de ternera”.

Una de las rejas de entrada. joan ggk (Flickr)

Una de las rejas de entrada. joan ggk (Flickr)

9. La casa de Gaudí no la diseñó Gaudí.

El creador del parque, Antoni Gaudí, vivió 21 años en una de las casas que se construyeron en el propio parque pero curiosamente no fue diseñada por él, sino por su su ayudante Francesc Berenguer entre 1904 y 1906. Después fue adquirida por Gaudí cuando ya se veía el fracaso del proyecto. A la muerte del arquitecto fue puesta en venta, y el importe recaudado fue destinado a las obras de la Sagrada Familia, tal y como había dejado escrito Gaudí en su testamento. Fue adquirida por un matrimonio italiano hasta que en 1963 fue comprada por la Asociación Amigos de Gaudí, que fundó allí un museo dedicado al arquitecto.

Casa-museo de Gaudí. (vincent desjardins) (Flickr)

Casa-museo de Gaudí. (vincent desjardins) (Flickr)

10. Las mejores vistas.

De todos es conocido que las mejores vistas de Barcelona pueden disfrutarse desde el Parque Güell pero dentro del propio recinto hay un lugar donde hay unas vistas aún mejores. Se trata del denominado ‘Calvario’, un promontorio de la parte alta del parque donde Gaudí pensaba construir una capilla, pero que finalmente no se llevó a cabo. El arquitecto diseñó en su lugar un monumento en forma de calvario de tres cruces.

El Calvario. Ted & Dani Percival (Flickr)

El Calvario. Ted & Dani Percival (Flickr)

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