10 hoteles construidos en las ramas de los árboles

22 noviembre, 2015 - Miguel Á. Palomo

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10 hoteles construidos en las ramas de los árboles

Es cumplir el sueño de todo huésped con nostalgia, subirse a un árbol y dormir en su cabaña. Como Tarzán. Diversión garantizada. La idea de instalar una habitación de hotel en la copa de un árbol se ha convertido en una fórmula de hospitalidad apetecible que va más allá de lo insólito o de las etiquetas de alojamientos extravagantes sino que cada vez más supone una aspiración perfecta para cumplir unos requisitos que garantizan diseño, arquitectura sostenible, contacto con la naturaleza y valor experiencial.

1. Treehotel, Suecia

¿Es un OVNI? ¿Es una cabina caída del cielo? ¿Es una libélula gigante de madera y metal? ¿Es un nido de dinosaurio? Pues sí, todo eso y más es Treehotel, la quintaesencia del hotel en el bosque, un proyecto epatante, rupturista y conceptual a pocos kilómetros del Círculo Polar Ártico, en las lejanas tierras de la Laponia sueca. El complejo de Harads se orienta al valle del río Lule y responde a la creatividad de un grupo de arquitectos escandinavos capaces de idear seis habitaciones-árbol a cada cual más extrema: una cabina minimalista en las alturas, una cabaña de estilo tradicional, una gran estructura inspirada en la forma de una libélula, un platillo volante con su escalerilla, un nido gigante camuflado por el entorno y un cubo con paredes de espejo cuyo efecto es puro surrealismo.

Tree Hotel

2. Resort Baumgeflüster, Alemania

De menor carga poética pero de indudable vocación sostenible y en donde la naturaleza se vive casi más a flor de piel es este resort de cuatro grandes cabañas geométricas construidas sobre pilotes entre los bosques de Bad Zwischenahn, en la Baja Sajonia. De generosas dimensiones, con sus plataformas que sirven de terraza, las habitaciones garantizan alto confort, así como la experiencia de ver cervatillos, zorros y sentir el canto del reyezuelo que anida bajo las casas de madera.

Resort Baumgeflüster

3. Tsala Treetop Lodge, Sudáfrica

Grandes dosis de exotismo protagonizan la estancia en este lodge que trata de recrear la imaginería de una civilización ancestral. Sus ruinas, al menos. El magnetismo del continente africano se cuela en unos interiores algo barrocos, pero sin duda el espectáculo está ahí fuera, en mitad de la frondosidad de la Ruta Jardín, más disfrutable si cabe a vista de pájaro desde las románticas suites de los árboles, unas cabañas lujosas con chimenea y hasta piscina privada. Las cenas suspendidas sobre el bosque son difíciles de superar.

Tsala Treetop Lodge

4. Hapuku Lodge & Tree Houses, Nueva Zelanda

Muy original también es este hotel situado en la península de Kaikoura, con vistas al Pacífico –en una zona de gran importancia ballenera- y a los Alpes del Sur desde los diez metros de altura a los que se elevan las cabañas junto a los árboles construidas por los Wilson, arquitectos y propietarios de esta casa de campo familiar. Curiosa y meritoria combinación de gusto contemporáneo y trabajo artesanal.

Hapuku Lodge & Tree Houses

5. Nidos de Pucón Tree Lodge, Chile

Más auténtico todavía es este hotel de la Araucanía compuesto por seis cabañas levantadas en lo alto de un bosque e interconectadas entre sí mediante pasarelas de madera. Arquitectura orgánica que da paso a unas habitaciones encantadoras con todas las comodidades y perfectamente acondicionadas para una vida de lujo en mitad de la nada pero sin renunciar a la coquetería. Ecoturismo del bueno.

Nidos de Pucón Tree Lodge

6. Daintree EcoLodge & Spa, Australia

En la selva más longeva del mundo, perdido entre cascadas y árboles que no dejan pasar la luz del sol, un complejo hotelero presume de instalaciones revitalizantes. En él se imparten tratamientos curativos según técnicas aborígenes y, aunque no tiene vistas al mar, se siente el estar rodeado de agua, en el restaurante sobre el lago o en los jacuzzis de las terrazas. Las cabañas, casi ocultas por la maleza, resultan primorosas en su interiorismo contemporáneo y selvático.

Daintree EcoLodge & Spa

7. Kadir’s Trehouses, Turquía

Más rústicas y de un gusto menos refinado son las cabañas de este campamento juvenil del valle Olimpos. Porque su esencia tiene más que ver con compartir experiencias y actividades que con la intimidad de un hotel propiamente dicho, pero no deja de ser una curiosidad el dormir a unos cuantos metros sobre el suelo, entre las copas de pinos y laureles.

Kadir’s Trehouses

8. Baumhaus Hotel, Alemania

En una línea similar pero con una carga de mayor fantasía se concibe este divertido complejo pensado para servir de complemento al parque temático Kulturinsel Einsiedel. Un total de nueve cabañas no se contentan con ofrecer camas en lo más alto de los árboles sino que se ambientan con temáticas relacionadas con el misticismo y los cuentos infantiles germanos. Más pintoresco que otra cosa.

Baumhaus Hotel

9. Cabanes als Arbres, Girona

Una masía, una piscina y un buen puñado de cabañas en los árboles para disfrutar con toda pureza del ecosistema de Las Guillerías, un macizo granítico tupido de bosques mediterráneos y eurosiberianos. Bien camufladas en el follaje, las cabañas redondas son de madera natural no tratada y cuentan con una pequeña terraza en la que experimentar mayor libertad. Además de estas cabañas de Cataluña, también comercializan cabañas en el País Vasco.

Cabanes als Arbres

10. Basoa Suites, Navarra

Esta empresa pionera en parques de aventura con árboles como protagonistas tiene en estas cuatro cabañas encaramadas en el robledal de Amati una auténtica joya hospedera. Fuera, terrazas para hincharse los pulmones de aire puro. Dentro, encanto y romanticismo en versión rústica. Cada cabaña es distinta y, a pesar de su sencillez, todas conquistan.

Basoa Suites

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