10 lugares terroríficos que dan mucho miedo

2 septiembre, 2016 - Miguel Á. Palomo

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10 lugares terroríficos que dan mucho miedo

No es Halloween pero necesitas tu dosis de yuyu. Eres de los que se sienten atraído por ese turismo de lo inquietante que localiza casas encantadas, castillos fantasmagóricos, islas forzosamente despobladas o pueblos con historias turbias. En una palabra, eres amante del morbo y, aunque te tapas un poco los ojos y los oídos, no puedes evitar dar un paso hacia lo desconocido. Para emociones fuertes, esta es una perfecta guía de lugares en los que contener la respiración. Lugares de mucho miedo

1. Castillo Moosham (Unternberg, Austria)

Empezamos duro con uno de los lugares típicos, un castillo embrujado. Lo tiene todo: un origen medieval de alta cuna, un desenlace turbulento y una leyenda a la altura de las circunstancias. Levantada en 1208 por orden de los príncipes arzobispos de Salzburgo, esta fortaleza de piedra inexpugnable pasó a ser escenario de juicios sumarísimos a herejes de todo pelaje. La ejecución de tanta supuesta bruja hace que sus espíritus se aparezcan en pena sin poder salir de estos muros. Por si fuera poco para dar miedo, al castillo se le atribuyó también ser hogar de un hambriento hombre lobo que causó estragos allá en el siglo XVII. No le falta detalle al castillito.

Castillo Moosham / Foto: Bernd Thaller

2-Mary King’s Close (Edimburgo, Escocia)

Además de su castillo, el enjambre de callejones en el centro más centro de la ciudad es hoy una de sus atracciones turísticas más visitadas por el indudable morbo que provoca un lugar conservado en formol desde el siglo XVII cuando esta “ciudad subterránea” vio cómo la peste acababa con la vida de muchos de sus vecinos. Aunque en realidad el callejón más legendario nunca fue tapiado para condenar a las víctimas a morir encerradas, parece imposible convencer de que la visión de espectros no está del todo justificada.

Mary King’s Close / Foto: eagleapex

3. Osario de Sedlec (Kutná Hora, República Checa)

Pocos lugares  más truculentos que una colección de esqueletos. Si asciende a 40.000 esqueletos, la colección se convierte en un hito del miedo. Para conocerla de cerca hay que visitar la iglesia del cementerio de este barrio y bajar a su capilla católica donde el tallista František Rint ordenó “artísticamente” en 1870 el amasijo de huesos que se habían acumulado siglos antes durante la Peste Negra y como resultado también de ser un lugar sagrado para ser enterrado gracias a que en el siglo XIII un abad cisterciense esparció en el lugar tierra procedente del Gólgota. La cuestión es que no hay interiorismo más macabro, con una lámpara de calaveras y bóvedas recubiertas enteras de huesos humanos.

Osario de Sedlec / Foto: izarbeltza

4. La isla de las muñecas (DF, México)

Niños desaparecidos + Muñecas = Miedo atroz. Si hay un lugar que da miedo es esta chinampa, uno de los islotes que conforman el frondoso paisaje urbano de Xochimilco. Allí la visión de un montón de viejas muñecas colgadas de los árboles resulta horripilante, más si se atiende a la historia que provocó esta costumbre: un ermitaño que fue el antiguo y único morador de esta isla empezó a recoger muñecas de la basura para contrarrestar el espíritu de una niña a la que él mismo encontró ahogada y que le atormentó desde entonces. Tiempo después, el hombre corrió la misma suerte. ¡Glups!

La isla de las muñecas / Foto: Esparta

5. El túnel de los gritos (Ontario, Canadá)

Sin dejar de espeluznarnos con historias de niños, cerca de las cataratas del Niágara hay un viejo túnel ferroviario en desuso que según la leyenda fue brutal escenario de la muerte de una niña que escapaba a manos de un padre furioso por haber perdido su custodia. Algunas variantes al respecto aparte, lo cierto es que dicen escucharse los gritos agónicos de la niña si se interna en el túnel y se enciende una cerilla. Lo mejor es no hacerlo, ¿no? Tan de miedo es la cosa que David Cronenberg utilizó el túnel para ambientar parte de la adaptación de la célebre novela de Stephen King The Dead Zone.

El túnel de los gritos

6. Cementerio Bachelor’s Grove (Chicago, Estados Unidos)

Lo sentimos pero teníamos que incluir algún cementerio y, de todos los que dicen estar encantados, y que a pesar de ello no nos parecen por eso nada encantadores, este de la reserva forestal Rubio Woods nos resulta especialmente escalofriante. Pequeñito, abandonado, lleno de vegetación y misterio… Le falta la Bruja de Blair y ya estaríamos todos. Antes de que fuera uno de los sitios favoritos de los gánsteres para esconder sus “trabajos” en los violentos años veinte, parece ser que un agricultor fue arrastrado por un caballo hasta un pantano cercano y consiguientemente ahogado. Cierto o no, el malditismo no escapa al cementerio en el que se aparecen orbes de luz flotantes sobre las lápidas y se reportan colisiones contra vehículos fantasmas, así como distintas apariciones de lo menos divertidas. Ay, esa mujer sentada en una tumba… ¡Ay!

Cementerio Bachelor’s Grove / Foto: Chicago Man

7. El bosque Aokigahara (Yamanashi, Japón)

Japón es un país inquietante de por sí y no son pocas sus historias asociadas al miedo como la de este paraje ubicado a las faltas del Monte Fuji y que es elegido por demasiados japoneses para ser su último lugar en el que estar con vida. Son tantos los suicidios que allí se cometen que, aunque las autoridades tratan de recuperar los cuerpos (incluso hay carteles para hacer desistir de sus intenciones a la gente desesperada), es siniestro punto de peregrinaje para turistas. Por supuesto, no faltan sonidos de lamentos ni extrañas desapariciones.

El bosque Aokigahara / Foto: ajari

8. Palacio de Bhangarh (Rajastán, India)

La India, qué exótico todo. Sí, bueno, pero también tiene sus cosas de mucho miedo como estas ruinas condenadas por la maldición de un hechicero chungo de magia negra lanzada para que todos sus inquilinos pereciesen de manera trágica y sus espíritus no pudieran reencarnarse. Por lo tanto, lo que queda del palacio está hasta arriba de almas errantes. Bonito espectáculo para las hordas de turistas que visitan el lugar porque les parece sencillamente interesante. Como parte del encantamiento, ninguna casa de los alrededores conserva el tejado ya que suele derrumbarse. ¡Maldita sea la maldición dichosa!

Palacio de Bhangarh / Foto: A Frequent Traveller

9. Centralia (Pensilvania, Estados Unidos)

Nada menos que el pueblo en el que se inspiraron los guionistas de Silent Hill, el videojuego más terrorífico de la historia. Esta pequeña ciudad minera fue en 1962 pasto de las llamas de un violento incendio que se propagó incluso bajo tierra y que al parecer sigue activo con las consiguientes emanaciones tóxicas que ya obligaron al desalojo de la ciudad reconstruida hace varias décadas. Pero un niño murió en una grieta abierta en el suelo de manera inesperada y la leyenda nació. El imaginario de esa colina envuelta en una niebla perpetua, también.

Centralia / Foto: dmuth

10. Ochate (Burgos, España)

Qué mejor manera de cerrar el encantamiento que con un representante bien español como el de este pueblo del Condado de Treviño abandonado a su extraña suerte. Porque es imán de fenómenos paranormales desde que en los años ochenta Mundo Desconocido le dedicara un artículo a raíz de una foto en la que un OVNI sobrevolaba sus inmediaciones. Antes ya se relaciona al pueblo con extrañas epidemias, desapariciones y hasta con combustiones espontáneas, pero lo mejor es llevarse de excursión el libro Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito. Ya verás qué bien duermes…

Ochate / Foto: JesusAbizanda

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