Lugares que visitar en Estambul

20 diciembre, 2013 - Redacción

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Centro de imperios de la antigüedad, cruce de caminos y hoy en día, una de las ciudades más fascinantes del mundo: todo eso y más es Estambul, y aunque intentar descubrirla en solo un día es tarea imposible, no lo es el caer rendido ante ella descubriendo sus básicos. ¡Allá vamos!

El epicentro de Estambul lo forman cuatro lugares, muy próximos entre sí: Santa Sofía, el palacio Topkapi, la basílica de Yerebatán y la Mezquita Azul. Conocida también como la mezquita del Sultán Ahmed, está situada enfrente de Santa Sofia. Contemplar sus seis alminares -es la única mezquita de Estambul que tiene ese cantidad- bañados por la primera luz de la mañana es algo inolvidable. El acceso al espectacular interior, decorado con más de veinte mil azulejos de cerámica que representan tulipanes, se realiza por la puerta norte, y está abierta todos los días de 9 de la mañana hasta una hora antes del atardecer (excepto durante la oración, que tiene lugar cinco veces al día). Un jardín precioso la separa del icono de la ciudad: Santa Sofía. La octava maravilla del mundo antiguo viene arrobando a quien la contempla desde su construcción, en el siglo VI, por más que sus más de quince siglos de historia la hayan castigado en forma de saqueos, incendios e incluso terremotos. Santa Sofía fue una antigua basílica patriarcal ortodoxa, posteriormente una mezquita y, desde 1935, un museo, y es uno de esos lugares del mundo con una tremenda carga icónica -a la altura de un Taj Mahal, por ejemplo- donde el trasiego de guías que se ofrecen al viajero no le hará sentirse menos afortunado por haber puesto el pie dentro de semejante monumento -la entrada cuesta 25 liras turcas, unos 10€, y abre de 9h al atardecer. El palacio de Topkapi fue el centro del imperio otomano durante casi cuatrocientos años, y desde él se tiene una espléndida vista del Bósforo. Está formado por muchos pequeños edificios construidos juntos y rodeados por cuatro patios, entre los que destacan la Sala de Armas, el Museo Arqueológico, la Sala del Tesoro o el Harén. Y no se puede dejar esta parte de Estambul sin asombrarse ante el bosque marino y subterráneo de columnas que es la basílica de Yerebatan, el más espectacular de los sesenta depósitos de agua de la ciudad. Más de trescientas columnas de nueve metros sujetan las bóvedas de este depósito de agua, construido al tiempo que Santa Sofía. Hay otros muchos lugares de interés histórico dispersados por la península donde se levanta la ciudad vieja, como puede ser la iglesia de San Salvador de Cora (Kariye Müzesi), con sus famosos frescos y mosaicos que la decoran y al lado de la cual está uno de los lienzos mejor conservados de las murallas teodosianas, que marcaban el límite occidental de la península.

Fuera del centro más histórico, pero todavía en la parte europea de la ciudad, espera el distrito de Galata, al norte de la ciudad vieja. Dominado por la torre Galata, testigo de la colonia genovesa que fue Estambul, está la arteria comercial más importante de la ciudad -con permiso del Gran Bazar, por supuesto-, la avenida Istiklal, una calle peatonal que desemboca en la plaza Taksim, el corazón de la ciudad. Al norte de la plaza Taksim, el centro del Estambul moderno, arranca el distrito de negocios de la ciudad, tomado por grúas e inmensos rascacielos que poco a poco están cambiando el aspecto de una parte de la ciudad especialmente bella: al bullicio que es una característica de toda Estambul se le suma una preciosa concentración de edificios art noveau y neoclásicos en las zonas de Kurtulus o o Osmanbey, que caen hasta las orillas del Bósforo, con sus lujosos palacetes.

Por supuesto, hay dos lugares que no pueden faltar en una visita, aunque sea tan rápida como esta, a Estambul. Desde mediados del siglo XV uno de los paraísos para las compras es el Gran Bazar (Entre las calles Nuruosmaniye, Mercan y Beyazit. Abierto toda la semana excepto domingos de 8h30 a 19h30), casi cinco hectáreas de tiendas -más de cuatro mil- en las que regatear es, más que una estrategia, una diversión; y el café Pierre Lotti, en lo alto del barrio de Eyüp, al que se llega bien en el teleférico desde la mezquita de Eyüp o, si se quiere, caminando pie cruzando el cementerio de la mezquita. Las vistas de la ciudad son inolvidables.

Una recomendación para reponer fuerzas: el restaurante Topaz (Inonu Caddesi 50, Gumussuyu. www.topazistanbul.com), donde las estupendas vístas del Bósfoto son el complemento perfecto para uno de los corderos más sabrosos que se pueden probar en todo el Mediterráneo. Palabra. También un buen baño turco es ideal para retomar energías: el Cemberlitas Hamami (Vezirhan Caddesi 8, Cemberlitas, www.cemberlitashamami.com.tr) es uno de los mejores de la ciudad. ¡Buen viaje!

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