5 cosas que hay que ver en el Barrio Judío de Praga

1 abril, 2016 - Jorge Aznal

Cementerio judío de Praga (iStock)
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5 cosas que hay que ver en el Barrio Judío de Praga

Si tienes la suerte de visitar la capital de la República Checa, no dejes de pasear por el antiguo Barrio Judío de Praga. Está enclavado al norte de la ciudad vieja y limitado por el río Moldava. Su urbanismo y fisonomía actuales tienen poco que ver con el antiguo asentamiento de la ciudad que dio cobijo a la comunidad judía más importante de Europa Central. Este pequeño distrito de Praga fue designado como Josafov en honor al emperador José II, que promulgó en 1781 un edicto de emancipación de los habitantes del gueto judío.

A pesar de haber sufrido distintas reconstrucciones a lo largo de ocho siglos, el Barrio Judío de Praga conserva algunas piezas distintivas de su identidad, como el antiguo ayuntamiento, el viejo cementerio y seis sinagogas. Paradójicamente, Hitler quiso preservar este recinto de la barbarie del Tercer Reich por el “capricho” de contemplar “un museo exótico de una raza extinta”.

Desde El Viajero Fisgón os proponemos una ruta por los vestigios de un asentamiento histórico en Praga que acogió al pueblo judío allá por el siglo XI y que, siglos más tarde, vería nacer a una de las grandes firmas de la literatura universal: Franz Kafka.


1. Sinagoga Vieja-Nueva

Construida en el siglo XIII, es una de las primeras construcciones de estilo gótico de Praga. Considerado el santuario judío más antiguo de Europa, la sinagoga Vieja-Nueva destaca por sus imponentes frontones de ladrillo y por albergar en su buhardilla el cuerpo del mítico Golem, criatura que habría sido creada por el rabino Judah Loew para defender el gueto judío de ataques antisemitas, allá por el siglo XVI.

Sinagoga Vieja-Nueva (iStock)

Sinagoga Vieja-Nueva (iStock)

2. Sinagoga Pinkas

Otra de las seis sinagogas que se mantienen en pie en la ciudad de Praga es la sinagoga Pinkas. Su interior recuerda al género humano los horrores del exterminio nazi contra los judíos. El epitafio más largo del mundo, que contiene cerca de 80.000 nombres manuscritos de judíos checos asesinados en campos de concentración, cubren las paredes de esta sinagoga. En medio de este sobrecogedor vestigio encontraréis más de 4.000 dibujos de niños judíos que fueron encarcelados y que, en su mayoría, corrieron la misma suerte que sus mayores durante la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Sinagoga Pinkas. Magro-mr (Flickr)

Sinagoga Pinkas. Magro-mr (Flickr)

3. Sinagoga Española

Entre las 5 cosas que hay que ver en el Barrio Judío de Praga tampoco os podéis perder la Sinagoga Española, construida en el siglo XIX sobre el lugar en el que se asentaron los judíos expulsados de España, en el siglo XIV, por Isabel La Católica. Mención especial merece su lujosa decoración interior de estilo morisco.

Sinagoga Española (iStock)

Sinagoga Española (iStock)

4. Antiguo cementerio judío

Entre las 12.000 tumbas de este antiguo cementerio judío de Praga encontraréis la del rabino Loew -conocido como el padre del legendario Golem- en la que los turistas suelen depositar papelitos con sus deseos más íntimos con la esperanza de que el rabino interceda por ellos. Sin embargo, si queréis visitar la tumba de Kafka tendréis que dirigiros al cementerio judío de Olsany.

Cementerio judío de Praga (iStock)

Cementerio judío de Praga (iStock)

5. El Barrio Judío de Kafka

Y para cerrar este recorrido por el pasado de la comunidad judía en Praga, qué mejor que ir tras las huellas de uno de sus vecinos más ilustres: el escritor Franz Kafka, nacido en Praga en 1883. No son pocas las referencias que podemos encontrar en el Barrio Judío de Praga a la vida y la obra de Kakfa: desde el lugar en el que se situaba la casa en la que nació –en el número 5 de la calle U. Radnice-, hasta el monumento en bronce dedicado al escritor que se erige cerca de la Sinagoga Española. Podéis completar el recorrido kafkiano en el Museo dedicado al escritor para visitar, más tarde, los cafés Louvre y Slavia, donde el padre de La metamorfosis solía pasar largas horas.

Monumento dedicado a Franz Kafka (iStock)

Monumento dedicado a Franz Kafka (iStock)

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