5 prácticas sexuales que debes aprender de otros países

21 abril, 2017 - Bárbara Chacón

Foto de templo en la India
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5 prácticas sexuales que debes aprender de otros países

Cada país tiene sus propias costumbres y eso, por supuesto, se refleja también en todo lo que a sexo se refiere. Estas son las prácticas sexuales de países lejanos que podrían enriquecer tu vida sexual.

1. Tantra hindú (India y Nepal)

El tantra hindú y el mito de sus orgasmos cósmicos ganan cada vez más adeptos en Occidente. La motivación religiosa está a la base de esta técnica. A través del placer, el hombre y la mujer se funden con el cosmos y se sienten parte del Dios todopoderoso. Es una de las prácticas sexuales más complejas de los países asiáticos. Su fin es excitar la “shakti”, la energía divina femenina a través de posiciones que levan a un orgasmo sin contracciones pélvicas, ni eyaculación en el caso del hombre. Sus adeptos juran que con mucha práctica se puede alcanzar el orgasmo incluso sin contacto físico.

Posiciones sexuales en la facha de un templo en la India

Tantra hindú (iStock)

2. Kunyara (Ruanda)

En Ruanda la eyaculación femenina, llamada kunyara, es un tema de prioridad social. Todos los hombres tienen que aprender desde la adolescencia a ayudar a la mujer a alcanzar el orgasmo y eyacular. Dice la leyenda que las mujeres de Ruanda son capaces de expulsar hasta tres litros de líquido durante sus poderosos orgasmos. Para ello, el hombre tiene que sostener su pene y agitar su extremo en el clítoris, vulva y vagina. Puede realizar movimientos rítmicos alrededor de la vulva en sentido circular o en zigzag. El golpeteo puede ser alternado por los roces con el extremo del pene.

Mujer con hijo colgado de la espalda en Ruanda

Kunyara (iStock)

3. Tao Chino (China)

También conocido como el elixir de la inmortalidad, tiene un carácter místico y medicinal. Según la teoría del taoísmo, la eyaculación destruye la energía vital del hombre. En cambio, la mujer posee una reserva inagotable de esta energía. Por esta razón, durante el coito taoísta el hombre intenta provocar orgasmos múltiples a la mujer, en cuanto evita la eyaculación. Para despertar este potencial sexual hay que ejercitarse con el yoga y con métodos como el “ejercicio del ciervo”. Es la contracción de los músculos que rodean el ano, una práctica que ayuda a controlar la eyaculación. Es otra de las prácticas sexuales más conocidas de los países asiáticos.

Chica asiática en un sofá rojo

Tao Chino (iStock)

4. Los encantos del “mahu” (Tahití)

A diferencia de muchos países occidentales, en Tahití el “mahu”, un travesti que puede suplir a las mujeres, es una figura muy respectada en la sociedad. Es un homosexual que nunca convive con mujeres, pero se viste y se comporta como ellas. Entretiene a hombres y muchachos con felaciones y sodomía sin que eso sea considerado un hecho escandaloso o prohibido. La necesidad es lo que motiva esta práctica sexual: si no hay mujeres a la vista, los tahitianos recorren a los favores del travesti de turno. Cada aldea tiene el suyo y sus habitantes lo aceptan sin rémoras. Lo consideran una especie de juguete sexual de emergencia. Lo más curioso es el tahitiano heterosexual asume un papel pasivo en las relaciones sexuales con el “mahu”, como ellos mismos admiten sin disimulos.

Playa idílica con palmeras en Tahití

Los encantos del “mahu” (iStock)

5. Juegos entre chicas  (Botsuana, Namibia y Sudán)

Las jóvenes del desierto del Kalahari realizan juegos sexuales con otras chicas antes de estrenarse con los chicos. Incluso mantienen a sus amantes mujeres después de casarse. Entre los nuers, los dinkas y otras etnias del desierto del Sudán, el matrimonio entre mujeres es algo normal e incluso legal. Cualquier mujer soltera que pueda pagar la dote de su novia, puede conseguir una o varias esposas. Es una de las prácticas sexuales más originales de los países africanos.

Mujer de la Namibia

Juegos entre chicas (iStock)

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