Qué hacer y ver en Cabo Polonio, Uruguay

28 noviembre, 2014 - Redacción

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En una esquina de Uruguay, un lugar de una belleza inmensa espera a quienes buscan en sus viajes la tranquilidad y la sostenibilidad. Te damos algunas ideas de cosas que hay que hacer o ver en Cabo Polonio

A Uruguay se le llama cariñosamente “el paisito” por su carácter acogedor pero, sobre todo, por estar encajonado entre dos grandes colosos territoriales -entre otras cosas- como son Argentina y Brasil y, también, por albergar en tan pequeña extensión de terreno -apenas 176.500 kilómetros cuadrados- una colección tan vasta de ecosistemas que, con razón, es uno de los destinos turísticos que mayor atractivo están despertando en los últimos años entre los viajeros de todo el mundo, desde famosos de talla mundial -ahí están los miembros de la jet set internacional fijos en el balneario de Punta del Este, de Mick Jagger a Alberto de Mónaco o Shakira– a viajeros concienciados con el medio ambiente y la sostenibilidad.

Playa Sur de Cabo Polonio, Uruguay. Foto Fernando da Rosa

Playa Sur de Cabo Polonio, Uruguay.

De todos esos lugares que esperan en Uruguay, uno de ellos es el Parque Nacional de Cabo Polonio, en el departamento de Rocha, en el noroeste del país. Un enclave con una extensión de más de 250 kilómetros cuadrados y cuya belleza y pureza le hacen parecer de otro mundo y hacen buena la expresión de “remanso de paz”, rodeado de dunas de arena y en cuya costa tres pequeñas islas acogen una de las mayores colonias de lobos marinos del mundo.

Las islas de Torres albergan una de las mayores colonias de lobos marinos del mundo

Las islas de Torres albergan una de las mayores colonias de lobos marinos del mundo

La entrada al parque la marca la terminal Puerta del Polonio, un edificio moderno y respetuoso con el medio ambiente a donde llegan los autobuses y los vehículos privados y desde la que parten los vehículos todoterreno (el único medio de acceso) que atraviesan el parque por las dunas -que pueden llegar a alcanzar los treinta metros de altura- e incluso la orilla del mar hasta llegar a Cabo Polonio, el corazón del parque, que se encuentra a unos siete kilómetros. Cabo Polonio es un pueblecito de apenas un conjunto de casas de madera asomadas a calles de arena a las que no llega el tendido eléctrico o el agua corriente -la energía solar y los generadores proveen al pueblo de electricidad- y cuyo poco más de medio centenar de habitantes lo forman los empleados del faro, algunos artesanos y los dueños de los pocos negocios -alguna casa de comidas, alguna posada- que hay en el Parque. El pueblecito tiene su origen en el siglo XIX, en torno a la explotación de los lobos marinos que fue prohibida en 1991.

El pueblo de Cabo Polonio es ideal para desconectar por completo

El pueblo de Cabo Polonio es ideal para desconectar por completo

Las noches en Cabo Polonio son muy especiales precisamente por esa ausencia deliberada de infraestructuras: no hay alumbrado público, por lo que el contemplar el firmamento se convierte en un auténtico espectáculo punteado por el resplandor de las hogueras que se encienden en la playa y de las velas y faroles que cuelgan de las fachadas de las casas.

l faro de Cabo Polonio fue construido en 1881 y tiene una altura de 25 metros

El faro de Cabo Polonio fue construido en 1881 y tiene una altura de 25 metros

El punto telúrico es, sin duda, el faro de Cabo Polonio, un monumento histórico y protegido que ha salvado muchas vidas y que es, hoy, uno de los lugares más icónicos del parque. Desde él se contemplan las islas de Torres, un grupo de tres islitas que reciben los nombres de Rasa, Encantada y El Islote en el que vive una de las mayores colonias de lobos marinos del hemisferio sur. El faro se puede visitar el faro de martes a domingos de las 10:00 a las 13:00 o de las 15:30 hasta el atardecer. Tal es la calma, la pureza y la salubridad de sus aguas que en diversas épocas del año se pueden ver en sus costas grupos de lobos y leones marinos así como otras especies oceánicas en su camino hacia el Polo Sur. En total, unas 550 especies se han identificado en el sistema costero de Cabo Polonio, 200 de plantas y 350 de animales. La cercanía de Cabo Polinio con las ciudades costeras de Valizas y Aguas Dulces -de mucho más fácil acceso- y con la frontera brasileña -a tan sólo 90 kilómetros- aumenta aún más si cabe su atractivo turístico. ¡Buen viaje!

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