Conoce la maravillosa historia de amor tras el Taj Mahal

21 abril, 2017 - Bárbara Chacón

Foto del Taj Mahal
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El Taj Mahal es sinónimo del amor puro y eterno. Esta preciosa construcción fue realizada por un sultán mogol en la ciudad de Agra, en la India del siglo XVII, para homenajear a su amada con la tumba más hermosa y original del planeta.

El Príncipe Imperial Yurram, que posteriormente se convertiría en el emperador musulmán Shah Jahan, conoció en 1607 a la princesa Arjumand Banu Begum, que tenía 15 años y era la hija del primer ministro de la Corte. El fatal encuentro se produjo en un bazar de Agra, capital del imperio mogol entre los siglos XVI y XVIII.

Vistas del Taj Mahal

Taj Mahal (Pixabay)

El príncipe tuvo que casarse con una mujer de su misma clase, pero nunca consiguió olvidarse de Arjumand. Por su suerte, la ley musulmana permitía tener varias esposas. Cinco años después pudo casarse también con su amada, a la que no había vuelto a ver desde el primer encuentro. Arjumand se convirtió en su cuarta esposa. La boda fue muy fastosa y el emperador le asignó el nombre de Mumtaz Mahal, ‘la elegida o la perla del palacio’. Desde el principio, fue su favorita y le dio 12 hijos.

En 1627 el príncipe fue coronado con el nombre de Shah Jahan, que significa ‘Rey del mundo’. A lo largo de su reinado, fue un gobernador magnánimo y pacífico. Pero una tragedia acabaría para siempre con el idilio de esta pareja y daría pie al episodio fatídico, que consagraría la historia amor que hay detrás del Taj Mahal.

Vistas del Taj Mahal desde el patio

Taj Mahal (iStock)

En 1631, tras 19 años de una vida feliz conyugal, Mumtaz Mahal falleció dando a luz su décimo cuarto hijo. Antes de morir, Mumtaz pidió al rey que construyera su tumba, que se casara otra vez, que cuidase de los hijos y que visitara su tumba cada año, en el aniversario de su muerte.

Devastado por el dolor, Jahan comenzó la construcción del que sería el monumento más visitado de la India. Fue así que nació el complejo de edificios del Taj Mahal, que significa “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio”.

Taj Mahal al atardecer

Taj Mahal (iStock)

Más de 20.000 obreros participaron en las obras, dirigida por arquitectos procedentes de la India, Persia y Asia central. El emperador se ocupó de cada detalle y dicen incluso que fue el autor de esta original construcción, en la que se emplearon los mejores materiales. Una gran historia amor estaba a punto de regalar a la India el Taj Mahal.

Varias leyendas rodean el proceso de edificación del mausoleo. Una de ellas reza que un millar de elefantes transportaron el mármol blanco empleado en las paredes desde las canteras de Rajastán. El jade y el cristal de la China llegaron en carretas tiradas por bueyes, búfalos y camellos hasta Agra. Las turquesas procedían del Tíbet, el coral de Arabia, las ágatas del Yemen, los zafiros de Ceylán, las amatistas de Persia, el lapislázuli de Afganistán, el cuarzo del Himalaya y el ámbar del océano Indico. Todo para que el monumento a su amada tuviese la mejor decoración. El proyecto también incluía jardines maravillosos, llenos de senderos, flores y fuentes de agua.

Vistas del Taj Mahal

Taj Mahal (Pixabay)

Hoy en la cámara mortuoria del mausoleo se encuentran las tumbas de Mumraz y la de Jaham, con los rostros inclinados en dirección a La Meca. Sin embargo, la historia amor que se esconde detrás del Taj Mahal fue la causa de la ruina del emperador, que no escatimó en gastos para homenajear el recuerdo de su amada. El mausoleo costó la friolera de 50 millones de rupias, lo que hoy equivaldría a unos 500 millones de dólares.

Esta locura de amor causó la ruina económica y la pérdida de su trono, que pasó a su tercer hijo Aurangzeb en 1658. El nuevo emperador confinó a su padre enfermo en el Fuerte Rojo, donde pasaba los días contemplando el Taj Mahal, su gran obra y el símbolo de su amor eterno.

Vistas del Taj Mahal desde un portal al atardecer

Taj Mahal (iStock)

Su encierro duró ocho años y le impidió completar su sueño: la construcción de su propio mausoleo en mármol negro a imagen y semejanza del de su esposa, al otro lado del río Yamuna y conectado con un puente de oro. A su muerte, a los 74 años, fue enterrado al lado de Mumraz. Jahan consagró su vida a la construcción de ese monumento. Esta historia de amor ha hecho posible que la humanidad disfrute hoy de la majestuosidad del Taj Mahal.

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