El Malecón de La Habana

15 diciembre, 2014 - Redacción

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El Malecón no es solo uno de los paseos marítimos más famosos y pintorescos del mundo: es, también, un espejo caribeño en el que se mira una de las ciudades más fascinantes, La Habana. ¿Viajamos?

Ocho kilómetros de pura esencia cubana es el Malecón de La Habana, un paseo marítimo que se extiende desde el puerto de la ciudad hasta el barrio del Vedado. El Malecón -su nombre oficial es Avenida de Maceo- es un espectáculo las 24 horas del día repleto de vitalidad, que tienen como escenario un inmenso escaparate donde la arquitectura típica de casas coloniales y soportales -La Habana tiene el sobrenombre de La Ciudad de las Columnas– ha mantenido el mismo sabor y aroma durante años.

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El comienzo de su construcción se remonta a 1901, durante el gobierno provisional norteamericano en la isla, y se realizó en etapas sucesivas: el primer trayecto abarcó desde el Paseo del Prado hasta la calle Crespo, el segundo se extendía hasta el Monumento al Maine, el tercero terminaba en la Avenida de los Presidentes, y el cuarto culminaba el malecón en la desembocadura del río Almendares, y se finalizó en 1952.

Y en este siglo de existencia, el Malecón se ha convertido en el lugar donde las cosas suceden. Y es que los monumentos más representativos de la ciudad bordean la avenida: el Castillo de la Real Fuerza de La Habana, el Castillo de San Salvador de la Punta, el Torreón de San Lázaro, el mítico Hotel Nacional de Cuba, la Oficina de Intereses Estadounidense en La Habana, el Torreón de la Chorrera… Además, algunas de las avenidas más importantes de La Habana desembocan en el Malecón, como la calle 23, la avenida de los Presidentes o la avenida Paseo de Prado.

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Para comer algo rápido y bueno, una opción recomendables es el bar La Chuchería, en 1era entre C y D. Vedado, muy barato y agradable. Muy cerca del Malecón se encuentran los dos lugares más conocidos mundialmente de La Habana, así que no hay que dejar pasar la oportunidad de descubrirlos de la mano del escritor Ernst Hemingway, quien ha pasado a la historia de La Habana por una frase: “Mi mojito en La Bodeguita… Y mi daiquiri en El Floridita”. La frase se exhibe manuscrita y enmarcada detrás de la barra de La Bodeguita del Medio (C/Empedrado, 207, Habana Vieja), cantina popular y legendaria, visita imprescindible en la ciudad. El Floridita (C/ Obispo, 357, Habana Vieja), más elegante, igual de mítico, luce una escultura en el extremo izquierdo de la barra –dónde el escritor se acodaba– que parece esperar la invitación a un daiquiri. Para comer, el mejor restaurante de La Habana es La Fontana (Ave. 3ra. A & 46, nº305, Miramar), un paladar -restaurante privado- de buenos precios en el que no es nada difícil encontrarse con cualquier famoso de paso por la ciudad. ¡Buen viaje! 

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