¡Glups! 10 miradores del mundo que quitan el hipo

16 enero, 2015 - Miguel Á. Palomo

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La condición humana tiene ese punto kamikaze que nos empuja a asomarnos al precipicio. Pero es que el mundo se conoce mejor desde las alturas y por eso ansiamos contemplar el infinito hasta hacernos sentir insignificantes. Más allá de estas reflexiones filosóficas de saldo, lo que queremos es que conozcas destinos de vértigo, las mejores atalayas naturales y las instalaciones artificiales que el hombre construye para admirar y enfrentarse a la inmensidad de los paisajes más sobrecogedores del mundo. ¿Te atreves a dar el paso?

1. Grand Canyon Skywalk (Arizona, Estados Unidos)   

Grand Canyon Skywalk

Tal vez el más famoso. Recordamos la polémica suscitada cuando en 2007 se presentó en sociedad esta pasarela en forma de herradura volada sobre el Gran Cañón para horror de las asociaciones ecologistas. Pero imposible no aprovechar el filón turístico que acude en masa a experimentar el vértigo, inevitable gracias al piso transparente de su estructura de vidrio. Estar colgado a 1.300 metros de altura es lo que tiene. Aunque si el mirador asusta, mejor ni te comentamos recorrer la impresionante garganta del río Colorado a bordo de un helicóptero. Tranquilo, luego sales pitando a Las Vegas y allí se te pasan todos los males.

2. Five fingers (Salzkammergut, Austria) 

Five fingers

A originalidad pocos ganan a esta estructura que, como su nombre indica, imita la forma de una mano por cuyos dedos caminan los que se atreven a ser testigos de las vistas imbatibles de los Alpes austríacos. A 2.108 metros de altura, con una caída de 400 metros, cada falange metálica tiene su propia gracia: el meñique es perfecto para un selfie enmarcado, el anular juega con el suelo de cristal, el corazón termina en un trampolín al que lógicamente no se puede acceder, el índice esconde un simpático agujero en el suelo, y en el pulgar hay un telescopio por si te has perdido algo.

3. Avatar Aleluya (Zhangjiajie, China)

Avatar Aleluya

Una vez más, el cine es capaz de mover masas. La película Avatar rompió la taquilla en 2009 pero, como El Señor de los Anillos y tantas otras cintas de cine espectáculo, los decorados naturales utilizados se convierten en objeto de deseo turístico. En el caso de la peli de James Cameron, fue el alucinante paisaje boscoso de Zhangjiajie (provincia de Hunan), en el corazón de China, el que empezó a llenarse de turistas para los que se construyó a más de 1.400 metros de altura un estrecho pasillo de vidrio cosido a una de sus puntiagudas montañas. El parque natural, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ya es oficiosamente el parque de la Montaña Hallelujah, uno de los hogares de los Na’vi en la luna Pandora.

4. El Preikestolen (Lysefjorden, Noruega)

El Preikestolen / Foto: mcxurxo

Aquí no hay intervención humana, sino que se aprovecha el corte liso de una enorme plataforma conocida como El Púlpito para tentar a la suerte y asomarse al fiordo Lyse, 600 metros más abajo. El rizo natural, también sin ninguna medida de seguridad adicional, lo pone un peñasco encajado entre paredes y que hace las delicias de los más temerarios. Es la Roca Kjerag, todavía a más altura. ¡Miedito!

5. Langkawi Sky Bridge (Pulau Langkawi, Malasia)  

Langkawi Sky Bridge

No es el puente de Indiana Jones en el Templo Maldito pero la cosa impresiona antes y después de adentrarse paso a paso en esta calle en curva de 125 metros sostenida por cables de acero al final del teleférico del monte Mat Chinchang. Más seguro es, que conste. A 700 metros sobre el nivel del mar, desde esta isla del archipiélago Langkawi, se sobrevuela una tupida mata selvática hasta que la vista se topa con el Mar de Andamán y la isla de Tarutao.

6. AlpspiX (Garmisch-Partenkirchen, Alemania) 

AlpspiX

De nuevo los Alpes, de nuevo la inmensidad. A muy poca distancia de la frontera con Austria, esta original obra metálica hace cruzar sus dos pasarelas a modo de aspa voladiza a más de 1.000 metros de altura. Una enorme X en la que hay que elegir la pasarela, arriba o abajo, y andar unos 13 metros antes de quedarse solo ante el vacío, sobre el desfiladero de Höllental y frente al pico de Alpspitze. Cada pasarela tiene al final su ventanita de cristal en el suelo para potenciar el efecto susto.

7. Garganta del Diablo (Puerto Iguazú, Argentina)

Garganta del diablo

Es evidente que no podíamos olvidar este balcón orientado a una de las maravillas del mundo: las cataratas de Iguazú. En la frontera entre Argentina y Brasil, ambos países comparten Parque Nacional, el mirador reconstruido se acerca a apenas 50 metros del estruendo provocado por las cascadas que caen desde 80 metros de altura. El peaje es salir empapado de una de las mayores atracciones turísticas del mundo.

 

8. Top of Tyrol (Tirol, Austria)

Top of Tyrol / Foto: Tourismusverband Stubai Tirol

Un clásico de las alturas. Cuando decimos altura, decimos 3.165 metros por encima del nivel del mar, un vuelo que corta la respiración sobre el glaciar de Stubai, otra vez en los omnipresentes Alpes. El proyecto de ingeniería consigue que el ascenso por la estructura de metal anclada a la montaña sea en fila de a uno hasta alcanzar el trampolín final, unos diez metros de longitud suspendidos en la nada más absoluta. Así parece que se acarician las agujas de los colosos de nieve, con los Dolomitas al fondo.

9. Chamonix Skywalk (Aiguille du Midi, Francia)

Chamonix Skywalk

Si acabamos de mencionar un clásico, nos pasamos a los Alpes franceses para introducirnos en uno de los últimos miradores en llegar, el también conocido como Step into the Void o, lo que es lo mismo, un cubo de cristal situado a ¡casi 4.000 metros! La atracción diseñada por Pierre-Yves Chays se protege así de los vientos que azotan la terraza del pico Aiguille du Midi. El Mont Blanc, la montaña más alta de Europa, parece más cerca. Curiosamente, en el mismo año 2013 se inauguró también el Dachstein Sky Walk, en Austria, no muy lejos del bautizado como Balcón de los Alpes, en el monte Hunerkogel. Sobre el glaciar de Dachstein, este skywalk se completa con la “escalera a la nada”, una bajada que efectivamente no conduce a ninguna parte. ¡De locos!

10. Stegastein (Aurland, Noruega)

Stegastein / Foto: Bent René Synnevåg, Nils Vik

Cómo son estos noruegos. Diseño nórdico, volúmenes puros, integración en el paisaje y un curioso sentido del humor. La obra de los arquitectos Todd Saunders y Tommie Wilhelmsen consiste en una elegante pasarela convertida al final en un tobogán suicida sobre los bosques y los fiordos de Aurland. Pero no hay que dramatizar, se puede alcanzar el extremo sin jugarse la vida ya que colocaron una mampara transparente. ¡Qué majos!

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