La Boca: Descubre la historia del barrio más famoso de Buenos Aires

17 marzo, 2017 - David García

Imagen aérea de La Boca, con el estadio de La Bombonera en el centro. Dmitry_Saparov (iStock)
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Todas las grandes ciudades tienen un barrio famoso (por unos motivos o por otros). En la capital argentina, Buenos Aires, esa distinción se la lleva el barrio de La Boca, que además de ser el más famoso, es el que más de moda está entre los turistas (ahora te contaremos por qué). Pero como siempre hacemos, y esta vez no será una excepción, vamos a empezar por el principio, por su nombre.

El barrio se llama La Boca porque se ubica en la desembocadura del Riachuelo (así se llama el río) en el Río de la Plata, al sudeste de Buenos Aires.

Una vez situados, y atendiendo ya a su historia, os contaremos que su origen lo encontramos a principios del siglo XIX y que los culpables de su nacimiento fueron los italianos. Las primeras familias se instalaron entre los años 1830 y 1852 ya que era la zona de mayor entrada de barcos. Se trataba fundamentalmente de inmigrantes italianos, sobre todo genoveses, que le dieron al barrio su fisonomía actual. Fue por este origen genovés por lo que a los residentes de La Boca en origen se los conocía como ‘Xeneizes’ (deformación de ‘zeneizi’, es decir, genoveses, en su propio dialecto). Este término de ‘xeneize’ les sonará sobre todo a los aficionados al fútbol porque a los aficionados de uno de los clubes más famosos del país, Boca Juniors (que toma su nombre del barrio de La Boca), se les conoce precisamente como ‘xeneizes’.

Imagen aérea de La Boca, con el estadio de La Bombonera en el centro. Dmitry_Saparov (iStock)

Imagen aérea de La Boca, con el estadio de La Bombonera en el centro. Dmitry_Saparov (iStock)

Estos inmigrantes italianos se asentaron en un tipo de vivienda característica del barrio denominada ‘conventillo’, en la que cada cuarto es alquilado por una familia o por un grupo de hombres solos y los servicios (como comedor y baños) solían ser comunes para todos los inquilinos.

Uno de los famosos conventillos de La Boca. Elxeneize (iStock)

Uno de los famosos conventillos de La Boca. Elxeneize (iStock)

Pero esa peculiaridad en las viviendas también era muy visible en su exterior, ya que estaban pintadas de diferentes colores. Los italianos pintaron sus casas con los sobrantes de pintura que traían los marineros pero como la pintura no alcanzaba para cubrir toda una casa de un mismo color, usaban diversos colores para pintarlas. Aún pueden verse conventillos en La Boca que se caracterizan por ser construcciones de chapas de metal acanaladas, montadas muchas veces sobre pilotes o cimientos altos debido a las frecuentes inundaciones.

Para principios del siglo XX, La Boca era el segundo barrio de la capital argentina en número de habitantes: 38.000 habitantes, de los que 17.000 eran argentinos, 14.000 italianos, 2.500 españoles y el resto de otras nacionalidades.

Edificio característico de La Boca. SamyStClair (iStock)

Edificio característico de La Boca. SamyStClair (iStock)

Fue en esa época cuando empiezan a llegar las primeras infraestructuras al barrio, sobre todo las que tienen que ver con el transporte. Una de ellas es hoy uno de los iconos de La Boca: el Puente Trasbordador Nicolás Avellaneda, una plataforma que permitía el transporte de peatones, carros, vehículos a motor o tranvías, uniendo la Avenida Almirante Brown en La Boca con la Avenida La Plata en el Partido de Avellaneda.

Imagen del Puente Trasbordador Nicolás Avellaneda. Yio (iStock)

Imagen del Puente Trasbordador Nicolás Avellaneda. Yio (iStock)

Si hablamos de arte, el barrio fue la cuna del pintor hiperrealista Benito Quinquela Martín, que reflejó las tareas del puerto y la vida cotidiana de su gente en sus obras. Gracias a él y a sus vecinos, se recuperó un viejo callejón de 150 metros, de trecho sinuoso, conocido como ‘Caminito’ y por el que había corrido originalmente la vía del tren, y donde en 1959 el gobierno municipal inauguró allí una calle-museo con obras de arte donadas por sus propios autores. Hoy es otro de los iconos del barrio.

Hoy la inversión en la regeneración de la ribera del río han dado un importante impulso a la actividad turística: a las atracciones históricas como Caminito, el Museo Quinquela Martín, el Teatro de la Ribera o la Cancha de Boca se sumó un museo de vanguardia (PROA), locales gastronómicos y diversos negocios destinados al turista.

Terrazas en La Boca. Sloot (iStock)

Terrazas en La Boca. Sloot (iStock)

En este sentido también se ha potenciado la actividad artística con la recuperación del emblemático edificio de la ex Usina Pedro de Mendoza (hoy Usina del Arte) para ubicar allí al Auditorio de la Ciudad de Buenos Aires, sede definitiva de las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires.

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