La mejores rutas de vinos en La Rioja

3 mayo, 2015 - Miguel Á. Palomo

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La mejores rutas de vinos en La Rioja

Hay que ver lo poco que abulta (apenas un 1% de la superficie total del país) y lo mucho que da de sí, más desde que el enoturismo se impone como una de las actividades que más y mejor impulsan el trajín viajero de interior. El vino es alimento y también cultura, parte ineludible de nuestro patrimonio y una excusa perfecta para poner rumbo a La Rioja y hacer caso a esta ruta con denominación de origen, por lo que también cruza a veces a la Rioja Alavesa. Podría ser más larga pero nos limitamos a tres días de excursión con Haro como punto de partida y Logroño como meta en un recorrido lo más completo posible en el que nos vamos de museos, de monumentos históricos, de pinchos, de hoteles con encanto y, sobre todo, de vinos. Nos bebemos La Rioja en tres sorbos.

DÍA 1

Desde Haro, la cuna vinícola y gran capital del Rioja

Qué hacer: Ya que el Centro de Interpretación del Vino habilitado en la Estación Enológica permanece ahora cerrado por motivos de reorganización, recomendamos ir al grano eligiendo algunas de las muchas bodegas centenarias que, por ejemplo en el barrio de la Estación, más interés tienen. Entre ellas, Bodegas Roda, a la vera del Ebro, (10 euros la visita), CVNE (también 10 euros), con su impresionante nave de barricas diseñada por Gustave Eiffel, y López de Heredia, con el stand para visitantes diseñado por Zaha Hadid y el quisco modernista de la Expo de Bruselas de 1913 (lo sábados por la mañana se puede visitar el viñedo Viña Tondonia por 15 euros). Después, y antes de abrir el apetito con un paseo por la villa medieval, podemos coger el coche hasta la cercana Briones, a 8 km., para conocer el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, un monumento único y el museo más importante de su categoría según la Unesco (visita bodega + museo: 20 euros). Ya que estamos, seguimos carretera hasta San Asensio, a 14 km. de Haro, y subimos hasta el Cerrillo Verballe donde en el Barrio de las Bodegas se conservan unas 300 del siglo XVI, XVII y XVIII excavadas en la roca. Si todavía tenemos tiempo, y hemos reservado con antelación, parece imperdonable no visitar el chateâu la Ciudad del Vino de Elciego (Álava), a 26 km., cuyo complejo incluye el célebre hotel diseñado por Frank O. Gehry y la bodega Marqués de Riscal (bodega + cata: 10,25 euros). Si preferimos la obra nacional, podemos visitar Bodegas Ysios, de Santiago Calatrava en Laguardia (12 euros).

Las mejores rutas de vino: Roda

Restaurantes: Hay que practicar el tapeo jarrero en torno a la Herradura y en la Plaza de la Paz, en locales como Los Caños y el Atamauri. Más contundencia encontramos en el asador de corderos Terete. Y, si todavía nos queda sitio, cenar en Las Duelas, el flamante restaurante del hotel monasterio Los Agustinos.

Hoteles: Una opción de lo más hospitalaria es la del Hotel Arrope, en un palacete del siglo XIX situado en pleno corazón de la ciudad (desde 72 euros en habitación doble, IVA incluido y sin desayuno), pero a 20 km. podemos encontrar en Villabuena de Álava –si, en Álava- el más experiencial y temático Hotel Viura, un proyecto de deconstrucción arquitectónica con módulos de hormigón y acero cosidos entre sí y sostenidos por pilotes. Magnífica bodega y magníficos menús maridados, por cierto (habitación doble desde 168,3 euros, IVA incluido y sin desayuno).

Mejores Rutas de Vino: Museo Vivanco de la Cultura del Vino

DÍA 2

Gastronomía, monte e historia. Ezcaray y San Millán de la Cogolla

Qué hacer: Desde Haro, rumbo a Santo Domingo de la Calzada -ojo a los buenos vinos del Parador de Santo Domingo de la Calzada-, población destacada de La Rioja Alta y con un casco antiguo declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico, incluida su catedral, antes de bajarnos definitivamente en Ezcaray, a 15 km., donde compraremos alguna manta de mohair y echaremos a andar, o a pedalear, montaña a través hasta San Millán de la Cogolla, cuna del castellano por lo que nos obliga a entrar en los monasterios de Suso (4 euros) y de Yuso (6 euros). Si nos conformamos con un paseo más corto por la vía verde del Oja, una visita a la Ermita de Nuestra Señora de Allende o hay nieve en estación de esquí de Valdezcaray, a 16 km., siempre nos dará tiempo a comer en el pueblo.

Restaurantes: Gran ambiente alrededor de la Plaza la Verdura de Ezcaray con unos cuantos bares de pinchos, vinos y vermús tan recomendables como el Roypa (lengua de ternera, montaditos y tortitas), el Satorre (gildas, mollejas y bocaditos de bacalao), el Ubaga o el Lladito, aunque Casa Masip sirve algunas de las mejores cazuelitas (menú: 17 euros, IVA no incluido, y menú degustación: 27 euros), además de ofrecer habitaciones con encanto rural y servir de sede del festival Jazz Ezcaray (13, 14 y 15 de julio).

Bar Roypa

Hoteles: el hotel gastronómico Echaurren, convertido en Relais & Chateaux gracias a sus nuevas habitaciones, merece una cena en el restaurante El Portal (2 estrellas Michelin) del chef Francis Paniego, una merienda con vinito en su gastrobar y una comida de puchero al día siguiente en el restaurante Tradición. En Valgañón, a tiro de piedra, se puede dormir en el más económico hotelito Pura Vida (desde 75 euros en habitación doble, IVA y desayuno incluidos). Si te va más la historia, casi mejor volver a la Hostería San Millán (desde 135 euros en habitación doble, IVA incluido).

e-Tapas Gastrobar del Echaurren

DÍA 3

Logroño, entre la Rioja Alta y la Rioja Baja

Qué hacer: Se nos acaba el tiempo y tenemos una cita en la capital, en realidad en la calle Laurel y con decenas de sus pinchos. Antes podemos entrar en calor con alguna cata en bodega si paramos en la moderna Campo Viejo (10 euros) o en la también interesante Olarra (8 euros), ambas al norte de Logroño, o en la bodega-museo Ontañón (10 euros). Antes de seguir de vinos, se impone una vuelta por el patrimonio religioso –concatedral gótica, iglesia de San Bartolomé, la de Santiago el Real y Santa María de Palacio- y civil –ayuntamiento diseñado por el arquitecto Rafael Moneo- y es que ya habrá tiempo para descansar después de comer. Será cuando reposemos gintonic en mano a ritmo de chill out en el Museo Würth La Rioja, todo un hito cultural en el Polígono Industrial El Sequero, a 16 km. (entrada gratuita).

Calle Laurel

Restaurantes: Hacer “La Senda de los Elefantes” significa recorrer los más de 60 bares y restaurantes de pinchos de la calle Laurel –y los 30 más de la calle San Juan- sin dejarse uno solo. Todos especializados en un pincho diferenciador, lo mejor es dejarse guiar por el hambre y el olfato. Las bravas del Jubera, las hamburguesitas de La Taberna del Tío Blas, el solomillo del Donosti, el champiñón con gamba del Soriano… Y chato va, chato viene, que también corren de lo lindo en una nueva animación fuera del casco. Pero para vinos, está La Tavina, con más de 500 referencias, tienda y zona de catas. De noche, el gastrobar Tondeluna, también de Francis Paniego aunque con su mujer Luisa al frente, es perfecto para tapear más cómodamente en sus mesas compartidas junto a la cocina a la vista. La carta de vinos es pequeña pero selecta, centrada en los riojas.

Hoteles: Para cambiar de aires, a solo 13 km., qué mejor que dormir en un hotel enoturístico como Finca de los Arandinos para tener habitaciones diseñadas por David Delfín, arquitectura rotunda y viñedos visibles desde las camas (desde 110 euros en habitación doble, IVA y desayuno incluidos). También puede visitarse su bodega y catar sus vinos (10 euros). Muy cerca, en Albelda de Iregua, el hotel-bodega La Casa del Cofrade mantiene también empapado al viajero en la cultura del vino (desde 53,9 euros en habitación doble y 72,9 euros, IVA incluido los fines de semana).

Finca de los Arandinos

*Foto cabecera: xiongmao

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