Las 7 playas más impresionantes de Cabo de Gata

7 julio, 2016 - Miguel Á. Palomo

Panorámica de playa de Mónsul. Horrapics (Foter)
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Las 7 playas más impresionantes de Cabo de Gata

Hay todavía un rincón peninsular de irreductible conducta turística, al menos fuera de los estragos de la temporada alta, que encaja al viajero entre la inclemencia del desierto y el bálsamo de unas aguas templadas y limpias de masificación. El Parque natural del Cabo de Gata-Níjar resiste aún en su condición de oasis, por mucho que haya cada vez más sombrillas y neveras de corcho. No entramos ahora en calas recónditas de difícil acceso sino en los arenales más apetecibles para tostar el cuerpo serrano –sí, el nudismo también persiste- al sol almeriense. Estas son para nosotros las 7 playas más impresionantes del Cabo de Gata.

1. Los Muertos

No intentéis compararla con ninguna otra, la playa de Los Muertos es única. A un lado, las chimeneas industriales de Carboneras; al otro, donde ya se practica menos el naturismo, los peñascos cincelados por mar y viento. Entre medias, fondo de cantos blancos y pulidos que hacen de la playa una piscina para bucear sin necesidad de gafas. Los fines de semana cada vez son más imposibles, a pesar de la bajada y subida bajo un sol de auténtica justicia.

Playa de los Muertos, Almería Pablo F. J. (Foter)

Playa de los Muertos, Almería Pablo F. J. (Foter)

2. Playa de Agua Amarga

Pueblecito blanco de encanto pesquero rodeado de puntas de tierra pelada. Playa familiar con todos los servicios necesarios pero nada que ver con otras playas de pueblo que revientan el aforo. Tranquila, de belleza congelada en el tiempo, perfecta para explorar sus fondos marinos a izquierda y derecha hasta descubrir cuevas y pequeñas ensenadas bajo cortados de piedra caliza. Ah, y algún que otro chiringo que no suele defraudar por su género y su ambiente.

Playa de Agua Amarga. Héctor García (Foter)

Playa de Agua Amarga. Héctor García (Foter)

3. El Playazo

Ejemplo en el Cabo de Gata de un paisaje de reminiscencias piratas, con la Torre de los Alumbres en el camino desde Rodalquilar y luego el castillete mimetizado en ocre en el extremo norte de la playa que es la Batería de San Ramón, aunque renacentista y levantado por orden de Carlos III. La bonita playa virgen semicircular suele ser azotada por el viento, por lo que mucha gente busca refugio más allá del baluarte.

El Playazo. Santinet (Foter)

El Playazo. Santinet (Foter)

4. Playa de los Genoveses

Más allá de San José empieza la calzada de tierra que recorre el litoral en dirección al cabo. Más y más transitada en los meses de verano, el parking se pone a tope y hay que tirar de autobús o, los más valientes, de pedal o pata. La primera gran playa con la que toparse es una delicia por ser larguísima y no importar el metro cuadrado en el que montar el cuartel general. Casi nos gusta más a la hora del atardecer.

Playa de los Genoveses. Kevin Pacheco (Foter)

Playa de los Genoveses. Kevin Pacheco (Foter)

5. Ensenada de Mónsul

Siguiente parada a Genoveses, el plató playero más celebrity de España es pura fotogenia que define y da carácter al parque natural. Una duna viva grande como un gigante de arena. Un peñasco de lava como un meteorito caído a pie de orilla. Paredes volcánicas que invitan a ser escaladas. En realidad, uno no sabe bien dónde mirar.

Panorámica de playa de Mónsul. Horrapics (Foter)

Panorámica de playa de Mónsul. Horrapics (Foter)

6. Cala de la Media Luna

Desde Genoveses, hay toda una retahíla de playas y calas, e incluso podríamos mencionar también la del Barronal, pero ésta nos interesa por localizarse algo más distanciada, antes del penúltimo recodo. Sin tanta distinción como las anteriores, su anonimato no la resta calidad de baño a lo largo de sus más de 180 metros de longitud. Virgen y asalvajada, aquí se viene a sentirse parte del entorno sin civilización a la que recurrir.

Fin del día en Media Luna. Montuno (Foter)

Fin del día en Media Luna. Montuno (Foter)

7. Cala de San Pedro

Su mítica y su mística hacen que la incluyamos aunque a muchos nos parezca una estación temática del hippismo desfasado. Asaltada desde el pueblecito de Las Negras, a pie durante un par de horas de caminata por los cerros, o en lancha en medio periquete, lo cierto es que una vez allí no hay mucho espacio para vivir la autenticidad de la experiencia. Los fans pasan días acampados en la orilla, los hippies veteranos viven en sus casas y atienden el garito que avitualla el campamento, y los curiosos no saben si despelotarse o salir pitando. La playa suele estar envuelta en una espesa nube cannábica.

Atardecer en la cala de San Pedro. Clara1398 (Foter)

Atardecer en la cala de San Pedro. Clara1398 (Foter)

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