Los 10 pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

24 junio, 2016 - David García

Molinos de viento en Consuegra, en Toledo. Manuel (Flickr)
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Los 10 pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha

A veces pasa que vas de viaje a algún sitio, y resulta que ese sitio es mucho mejor que lo que esperabas. Eso pasa con Castilla-La Mancha, una comunidad autónoma absolutamente sorprendente, con mil y un lugares desconocidos para la gran mayoría de los turistas. Muchos pueden imaginársela como una gran llanura sin más. No. Están equivocados. Y tú, manchego que nos lees, sabes que es así. Para demostraros la variedad que atesora, la belleza que encierra, os dejamos diez ejemplos.

1. Pastrana (Guadalajara).

La capital de la Alcarria es “una instantánea de tiempo pasado”. No lo decimos nosotros, lo dice Camilo José Cela en su mítico ‘Viaje a La Alcarria’. Y así es. Allí podéis encontrar todo un conjunto medieval con el Palacio Ducal donde residió la Princesa de Éboli, los conventos de Santa Teresa de Jesús, los de San Juan de la Cruz, los arcos, la sinagoga judía o la casa de la Inquisición. ¿Quién da más?

Calle de La Palma, en Pastrana. Pegatina1 (Flickr)

Calle de La Palma, en Pastrana. Pegatina1 (Flickr)

2. Ayna (Albacete).

Rodeado de montañas y de verdes bosques encontramos este pequeño pueblo de Castilla-La Mancha en el valle del río Mundo. Lleno de desfiladeros, aún conserva los sistemas de regadíos árabes. Y además es un pueblo de culto, ya que allí se rodó la película española ‘Amanece que no es poco’. En su propia web, el municipio se define como ‘la Suiza manchega’.

Vista general de Ayna. Antonio Periago Miñarro (Flickr)

Vista general de Ayna. Antonio Periago Miñarro (Flickr)

3. Alcalá del Júcar (Albacete).

No nos movemos de la provincia, ni de un pueblo a orillas de un río. Alcalá del Júcar se extiende sobre una ladera, de manera escalonada, formando auténticos acantilados que se asoman al Júcar. No apto para quien tenga vértigo. Para coronarlo, arriba del todo aparece majestuoso su bonito castillo, que data del siglo XV.

Vista de Alcalá del Júcar desde su puente romano. Manel (Flickr)

Vista de Alcalá del Júcar desde su puente romano. Manel (Flickr)

4. Almagro (Ciudad Real).

¿Qué podemos decir de la capital del teatro clásico español? Su Corral de Comedias (único en su especie) es su principal emblema, y a su alrededor se articula un casco histórico que destila arte e historia a partes iguales. Su Plaza Mayor, sus edificios religiosos, sus palacios, y por supuesto sus famosas berengenas, hacen de Almagro un lugar imprescindible de Castilla-La Mancha.

Corral de Comedias de Almagro. Carin (Flickr)

Corral de Comedias de Almagro. Carin (Flickr)

5. Tembleque (Toledo).

Si antes aludíamos a la Plaza Mayor de Almagro, te podemos decir que la de el pueblo de Tembleque no tiene nada que envidiarle. Es más, se trata de una plaza que es paradigma de las típicas plazas de Castilla-La Manchacon sus soportes de madera, sus varias plantas y sus paredes blancas.

Plaza Mayor de Tembleque. (http://www.ayuntamiento.es/tembleque).

Plaza Mayor de Tembleque. (http://www.ayuntamiento.es/tembleque).

6. Campo de Criptana (Ciudad Real).

Si hay un pueblo que podamos relacionar con el paisaje que describe Cervantes en El Quijote, ese es Campo de Criptana, con sus típicos molinos manchegos (diez en total, de los que tres datan del siglo XVI). Además, el casco urbano resulta igualmente atractivo, con sus callecitas, forma un conjunto cien por cien manchego dentro de la llamada ‘ruta de El Quijote’.

Molinos en Campo de Criptana. M.Peinado (Flickr)

Molinos en Campo de Criptana. M.Peinado (Flickr)

7. Belmonte (Cuenca).

Dominado por un imponente castillo del siglo XV, el municipio conquense de Belmonte se alza al sur de la provincia formando un interesante conjunto urbano de aires góticos y mudéjares. Lugar de nacimiento de Fray Luis de León, el pueblo tiene además una buena lista de fechas festivas que harán las delicias de cualquier ‘forastero’ que lo visite.

Castillo de Belmonte. Pegatina1 (Flickr)

Castillo de Belmonte. Pegatina1 (Flickr)

8. Valverde de los Arroyos (Guadalajara).

La llamada arquitectura negra tiene en este pueblo su pequeña capital. Sus pequeñas casas están cubiertas de tejados de pizarra, de ahí el nombre de este peculiar estilo arquitectónico que impera en la comarca. Su principal atractivo es la sencillez de sus calles y su envidiable entorno natural.

Valverde de los Arroyos, bajo la lluvia. Juanjo Bazán (Flickr)

Valverde de los Arroyos, bajo la lluvia. Juanjo Bazán (Flickr)

9. Alarcón (Cuenca).

El río Júcar comparte el papel de protagonista de Alarcón junto a su impresionante castillo. Alrededor de él, situado en un alto, se articulan el resto de edificaciones del pueblo, que tiene unas envidiables vistas a la pequeña presa del Henchidero.

Castillo de Alarcón, y abajo, el Júcar. José Manuel Armengod (Flickr).

Castillo de Alarcón, y abajo, el Júcar. José Manuel Armengod (Flickr).

10. Consuegra (Toledo).

Terminamos nuestro recorrido por Castilla-La Mancha en otro de los pueblos que jalonan la anteriormente mencionada ruta de El Quijote. En este caso, Consuegra ‘rivaliza’ con sus molinos con Campo de Criptana. Trece son los ejemplares que muestra el municipio toledano, algunos de ellos con su maquinaria íntegra del siglo XV. En otros casos se han remodelado para albergar museos o centros de interpretación. Su casco urbano además nos tiene guardadas algunas sorpresas como el castillo de La Muela o su iglesia neo-mudéjar del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

Molinos en Consuegra y al fondo el casco urbano. Manuel (Flickr)

Molinos en Consuegra y al fondo el casco urbano. Manuel (Flickr)

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