Los 10 pueblos más bonitos de Navarra

15 noviembre, 2016 - David García

Ochagavía. Turol Jones, un artista de cojones (Flickr)
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Los 10 pueblos más bonitos de Navarra

Navarra tiene casi todo lo que los amantes de la naturaleza e historia pueden desear. ‘Colgada’ de los Pirineos, esta provincia es mucho más que Pamplona. Son decenas de encantadores pueblos que van desde lo alpino hasta lo señorial pasando por lo árido, en su frontera con Aragón, o por lo medieval con sus desconocidos castillos. Paisajes de cuento y novela que te proponemos visitar a través de esta selección de municipios.

1. Puente la Reina.

Si hay un pueblo importante en el Camino de Santiago, ese es Puente la Reina, el lugar donde convergen los dos caminos que llegan desde Francia y célebre por su puente románico sobre el río Arga. Poco más de dos mil habitantes viven en este histórico municipio de leyendas y sobre todo monumentos consagrados a la religión.

Puente románico de Puente la Reina. Aherrero (Flickr)

Puente románico de Puente la Reina. Aherrero (Flickr)

2. Olite.

Si el puente es el símbolo de Puente la Reina, el de Olite es su Palacio Real, que domina todo el municipio (de más de tres mil habitantes), cuyos primeros pasos se dieron en el siglo XIV y en el que podemos encontrar curiosidades como la nevera de hielo. También conserva parte de su recinto amurallado y destaca también la iglesia de Santa María la Real, patrimonio del gótico español.

Vista de Olite con su Palacio en primer término. César Viteri Ramirez (Flickr)

Vista de Olite con su Palacio en primer término. César Viteri Ramirez (Flickr)

3. Estella.

Situada en la ribera del río Ega, en uno de sus meandros, Estella es algo más que un municipio navarro. Por su historia, es un símbolo de la comarca. Es un placer perderse por las calles de sus antiguos burgos, cruzar el puente picudo de la Cárcel, ver las famosas columnas del claustro de la iglesia de San Pedro de la Rúa o para los más atrevidos, perderse por el parque de los Desvelados o de las Calaveras.

Puente de la Cárcel de Estella. Miguel Ángel García. (Flickr)

Puente de la Cárcel de Estella. Miguel Ángel García. (Flickr)

4. Ochagavía.

La entrada al pueblo no puede ser más monumental, a través de su crucero del siglo XVI sobre la confluencia de los ríos Zatoya y Anduña. El resto del pueblo no desmerece, con sus casas características siempre separadas las unas de las otras, sus puentes y palacios medievales, en un idílico entorno dominado por la llamada selva de Irati. Un verdadero paraíso para su poco más de medio millar de habitantes.

Ochagavía. Turol Jones, un artista de cojones (Flickr)

Ochagavía. Turol Jones, un artista de cojones (Flickr)

5. Amaiur.

Este es el lugar ideal para conocer el famoso valle de Baztán. Es el pueblo modelo de la zona. Ya su entrada no nos deja indiferentes, bajo ese arco tan típico navarro. Tras él, casas blancas de marcos de madera en un entorno de verdor exuberante que acoge a menos de 300 vecinos.

Entrada a Amaiur. Txema León (Flickr)

Entrada a Amaiur. Txema León (Flickr)

6. Artajona.

Si famosas son las murallas de Ávila o de Lugo, las de Artajona no se pueden dejar pasar por alto. Perfectamente conservadas, delimitan un municipio que va más allá de lo histórico ya que conserva una herencia prehistórica de dólmenes y construcciones funerarias. Sobre las murallas sobresale majestuosa la torre de la iglesia de San Saturnino.

Vista general de Artajona. Albert Torelló (Flickr)

Vista general de Artajona. Albert Torelló (Flickr)

7. Ujué.

Si hasta ahora en la mayoría de los pueblos navarros que hemos visto dominaba el color blanco de sus casas, en Ujué dominan los ocres. Consituye un enclave histórico defensivo, conservando su apecto medieval de calles empedradas y casas arracimadas alrededor de la iglesia-fortaleza de Santa María (siglos XI-XIV).

Ujué. Ignorant Walking (Flickr)

Ujué. Ignorant Walking (Flickr)

8. Roncesvalles.

Pocos pueblos pueden presumir de ser tan importantes con tan pocos vecinos: 33. Roncesvalles es la puerta de entrada ‘oficial’ a la Península. Por allí lo hicieron celtas, bárbaros o godos por ejemplo. Hoy es el punto de partida del Camino de Santiago español. Su patrimonio histórico y cultural es excepcional: hospital de Peregrinos, Capilla de Sancti Spiritus, o sus albergues, museos y bibliotecas.

Capilla de Santiago y del Espíritu Santo en Roncesvalles. José Antonio Gil Martínez (Flickr)

Capilla de Santiago y del Espíritu Santo en Roncesvalles. José Antonio Gil Martínez (Flickr)

9. Sangüesa.

Bañado por las aguas del río Aragón, este municipio de poco más de 5.000 habitantes tiene un Conjunto Monumental declarado Bien de Interés Cultural, además de ser parte también del Camino de Santiago. De Sangüesa suele decirse que tiene un monumento en cada calle, por su rico patrimonio. Destacan muchos palacios y casas palaciegas así como sus iglesias y conventos.

Calle de Sangüesa, con uno de sus palacios a la izquierda. Miguel Ángel García. (Flickr)

Calle de Sangüesa, con uno de sus palacios a la izquierda. Miguel Ángel García. (Flickr)

10. Zugarramurdi.

La película de Álex de la Iglesia colocó en el mapa turístico español a este pequeño municipio del valle de Baztán de apenas 200 habitantes. Pero la historia de este típico pueblo de la comarca por la que es famoso ocurrió en 1610, cuando se procesó a 40 mujeres del pueblo (12 de ellas fueron condenadas a la hoguera) después de ser acusadas de brujería. Sus reuniones o ‘aquelarres’ tenían lugar en la conocida como Cueva de los Aquelarres.

Zugarramurdi. Mikel Iturbe Urretxa (Flickr)

Zugarramurdi. Mikel Iturbe Urretxa (Flickr)

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