Los 9 mejores restaurantes chinos de Madrid que te encantarán

12 enero, 2016 - Miguel Á. Palomo

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Los 9 mejores restaurantes chinos de Madrid que te encantarán

Año de la cabra. ¡Habrá que celebrarlo! Nos parece que la mejor manera de hacerlo es darnos un festín de comida china sin que ello nos deje el bolsillo del revés. A continuación se os hará la boca agua e incluso se os afilarán los globos oculares como acto reflejo tras descubrir unas cuantas pistas fundamentales para entrar de lleno en el underground de la Chinatown más gastronómica. Estos son restaurantes chinos chinos. De verdad de la buena. Con clientela china. Con locales muy chinos. Con precios que abren aún más el apetito. 歡迎.Huānyíng. Bienvenidos.

1. Royal Cantonés (Olvido, 92)

Tal vez el mejor chino barato de la ciudad, un hallazgo que hay que encontrar en el barrio de Usera, por lo que la consigna de “fuera del circuito” está más que garantizada. Propietario chino, cocineros chinos, un local típicamente chino y una carta con especialidades cantonesas que convierten al restaurante en un referente de este tipo de cocina, la más equilibrada, sutil y ligera del recetario chino. Cocina que no enmascara el producto ni la embadurna de grasa o azúcares. Aquí se viene a probar sin prejuicuios, a liberarse, a flipar con el dim sums o los dumplings pero también a atreverse con la medusa en salmuera o los tendones de vaca. Para los desconfiados, la etiqueta de atraer a algún paladar famosete…

Royal Cantonés

2. Zhou Yulong (parking Plaza de España)

Un mito. Restaurante literalmente underground ya que “el chino de Plaza de España” –así es como todo el mundo lo conoce- se ubica en el pasadizo del primer piso del parking de esa plaza que cada vez habla más en mandarín después de que el magnate Wang Jianlin comprara el emblemático edificio que la preside. Todo el mundo lo conoce, aunque sea de oídas, y todo el que se pasa por el subterráneo, aunque sea sólo para pagar el coche, comprueba las colas que se forman y que el local está siempre hasta arriba. De chinos. Porque la comida está razonablemente buena, en especial su variada selección de sopas, arroces y tallarines, y porque es razonablemente barata. Cada vez hay más público cañí, es cierto, e incluso turistas, y es que el submundo está de moda.

Zhou Yulong / Foto: Nisa Arce

 

3. Rey de tallarines (San Bernardino, 2)

Otro mito, y a no más de un par de manzanas del anterior. Esta vez en la superficie, este restaurante también se ha convertido en un must del comfort food oriental allí donde antes existió una marisquería al uso. Desde hace tiempo los murales con palmeras y una decoración más que kitsch cobijan la práctica en vivo y en directo del noble arte de La Mian, una tradición que aquí se convierte en espectáculo para curiosos pero que da como resultado unos tallarines im-ba-ti-bles. El resto de la carta es más prescindible pero la textura inolvidable de la pasta de trigo estirada a mano hace honor al nombre del negocio. Tampoco se olvidan las colas ni el demencial sistema de espera al que somete a los hambrientos clientes el incorruptible encargado.

Rey de tallarines

4. Hui Fon (Maestro Arbós, 3)

El entorno de la plaza de Legazpi encaja a la perfección en el ambiente algo caótico de este local pensado para celebraciones familiares (chinas), con sus mesas redondas giratorias para compartir como buenos hermanos. O incluso cuñados. Pero el caso es aquí conviven comensales chinos con otros no tanto que saben que por menos de veinte euros van a salir casi rodando tras un banquete compuesto por deliciosas sugerencias como la sopa hongkonesa, los tendones de ternera, el bogavante con jengibre o los tallarines también artesanales. Es mejor olvidarse de la carta en español, más limitada, y dejarse llevar por la intuición y el rugir de tripas. ¡Acertarás seguro!

Hui Fon / Foto: Lucía Moreno

5.Escalfador Ni Hao (Silva, 20)

Otro restaurante donde comen los chinos sin salirse del meollo de Gran Vía y alrededores. La fachada no es más atractiva que la de cualquier otro local rojo y con letras doradas pero hay que dar un paso al frente porque lo que espera dentro es una sabrosa fondue china con la que abrasarse el gaznate. Es el clásico hot pot mongol, es decir, una olla en ebullición en la que se mete de todo, desde carne a tallarines, y cuyo punto picante siempre supera lo esperado. Así es la cocina sichuanesa: volcánica.

Ni Hao / Foto: madrizconagallas.wordpress.com

6. Don Lay (Paseo de Extremadura, 30)

Banquetes y convenciones en un “asador” chino. Bueno, esta es la aparente propuesta arrastrada de su anterior vida como mesón castizo. La decoración, sin ir más lejos, apenas se ha tocado con lo que tiene su gracia. En este caso regresamos a la cocina cantonesa con un restaurante lujoso para la media de esta lista, aunque la cuenta ni mucho menos se dispara, que en su momento sedujo tanto a la comunidad china como a buena parte de la crítica especializada, pero que tal vez necesite recuperar el impulso de sus comienzos. Aun así, siguen siendo famosos sus variados dim sums.

Don Lay / Foto: Rosa Ardá

7. Ouhua (Tomás García, 3)

Delicatessen chinas en Vallecas. Toma ya. Así es Madrid, con secretos como este local cutre que depara sorpresas del sudeste de China, desde tiras de anguila a arroz frito jie-cai, desde ensalada de medusa a cerdo con salsa de pescado, desde callos de cerdo crocantes a sangre de intestinos. Auténtico. Esa es la palabra.

Ouhua

8. Buen Gusto (Paseo de Santa María de la Cabeza, 60)

Tenía que estar en nuestra lista por muchos motivos. El principal: se come bien y balato, aunque haya que apostar directamente por la sección de la carta dedicada a platos auténticos de comida china. El resto, ni caso. Otros motivos: una decoración que parece una parodia del restaurante chino del centro de Madrid y, lo mejor de todo, esa foto gigante de Don Juan Carlos posando junto a los propietarios del restaurante. El resultado puede ser cualquier cosa menos una definición de buen gusto.

Buen Gusto / Foto: Óscar López Castedo

9. Millones y Abundantes Razones (López Silva, 3)

Otro nombre curioso para un local tan pequeño como recomendable en el barrio de La Latina que se decanta por ofrecer una versión atractiva de fast food pero al estilo chino. Difícil coger mesa, las hay contadas, así que es mejor llevar los platos ya sabidos y no perder un segundo. Eso sí, aquí lo difícil es que te entiendan. Empieza a aprender mandarín YA.

Millones y Abundantes Razones / Foto: saveasraw

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