Qué ver en la Ciudad Vieja de Jerusalén

1 diciembre, 2014 - Redacción

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No importa la nacionalidad, sexo, las creencias -o no creencias-, no importa nada: Jerusalén impresiona a cualquier viajero. Contemplar su perfil urbano, cerrado por una muralla de miles de años de antigüedad, y pespunteado de minaretes, campanarios y sinagogas, desde el Monte de los Olivos, es una experiencia inolvidable. Y la esencia se concentra en menos de un kilómetro cuadrado, el que ocupa la Ciudad Vieja de Jerusalén, dentro de Jerusalén Este.

La Ciudad Vieja es el lugar donde se ubican sitios religiosos importantes para las tres grandes religiones monoteístas de la Humanidad: el Monte del Templo y el Muro Occidental (o de las Lamentaciones) para la religión judía; la iglesia del Santo Sepulcro, para la religión cristiana; y la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa para la religión musulmana. Para los musulmanes, es ciudad santa porque es el lugar donde Mahoma terminó su viaje nocturno desde La Meca y ascendió al Séptimo Paraíso; para los judíos, lo es porque fue el lugar que empleó Dios para volcar su presencia divina, y donde había dos templos, el del Rey David y el del Rey Herodes; y para los cristianos, porque allí moriría Cristo.

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Las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén -dividida desde antiguo en cuatro barrios: el Judío, el Cristiano, el Musulmán y el Armenio– son un laberinto repleto de sorpresas. Entre el barrio judio y el musulmán se extiende el zoco árabe, repleto de tiendas y puestos donde se venden desde especias a alfombras, pasando por cualquier objeto que se pueda uno imaginar, y donde regatear es una obligación; el barrio musulmán, el más grande de todos, está en el noroeste de la Ciudad Vieja y, curiosamente, aunque tiene puntos de interés como la iglesia de Santa Ana, la piscina de Bethesda -donde se lavaban las ovejas antes de ser sacrificadas- o el convento de las hermanas de Sión, los dos principales monumentos musulmanes, la Cúpula de la Roca (un templo donde se cree está la roca desde la que Mahoma ascendió al Séptimo Paraíso) y la mezquita de Al-Aqsa (que aparece mencionada en el Corán) están en el Barrio Judío, cuyo sitio más importante es, sin duda, el Muro Occidental (también conocido como “de las Lamentaciones”), y que es, probablemente, el lugar más sagrado que existe para los judíos. El muro, ante el cual siempre hay creyentes rezando e introduciendo en sus resquicios papeles con plegarias, es como una enorme sinagoga al aire libre y es una de las paredes de contención que tenía el Segundo Templo de la ciudad, que fue destruido en el año 70 aC. Es accesible para cualquiera, aunque hay dos controles diferentes de seguridad para acceder, para hombres y mujeres. Al lado de la puerta de Jaffa está el museo-fortaleza Torre de David, una fortaleza medieval levantada sobre la torre del Rey David donde una exposición permanente cuenta la historia de la ciudad.

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En el Barrio Cristiano hay aproximadamente cuarenta lugares religiosos: iglesias, conventos, y hospicios para los peregrinos, y que tiene uno de sus puntos más importantes en la Vía Dolorosa, que transcurre desde la puerta de los Leones hasta el Santo Sepulcro, y que es el camino que siguió Jesucristo con la cruz en su agonía, el Vía Crucis, con catorce paradas. La iglesia del Santo Sepulcro, compartida y custodiada por todas las congregaciones del cristianismo, está construida sobre el lugar donde se cree que Jesucristo fue crucificado, enterrado y resucitó: el Gólgota. Hay varias capillas, y el sepulcro de Jesucristo, sobre cuya lápica los visitantes bendicen todo tipo de objetos. Y en el barrio armenio, el más pequeño de todos, lo más interesante es el Hospicio Austriaco, desde cuya azotea se tienen las mejores vistas de la Ciudad Vieja, con la cúpula dorada de la Roca en primer lugar.

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La Ciudad Vieja está rodeada por unas murallas de más de cuatro kilómetros de longitud, con siete puertas abiertas al paso, siendo la de Jaffa la principal, y la de Damasco, de puro estilo islámico, la más impresionante y abarrotada de todas. Es posible pasear por lo alto de la murallamás antigua a excepción de la zona del Templo. El paseo está dividido en dos partes. Para la ruta norte se sube por la puerta de Jaffa y se desciende por la puerta Nueva, la puerta de Herodes o la puerta de los Leones. Para la ruta sur se asciende por la puerta de Jaffa y se baja por la puerta de Zion.

¡Buen viaje!

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