Ruanda, el país donde el orgasmo femenino es sagrado

15 marzo, 2017 - David García

Mujeres ruandesas. Sloot (iStock)
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Ruanda, el país donde el orgasmo femenino es sagrado

Entre los muchos misterios que aún esconde la humanidad está el del orgasmo femenino. Sí, así como lo lees. Pero este misterio adquiere dimensiones aún mayores si nos vamos a Ruanda, país en el que ese orgasmo femenino es sagrado. Tanto, que en este país africano se trata de una cuestión de importancia social. Hacer que la mujer alcance el kunyara (término con el que se conoce allí al orgasmo femenino) y eyacule es algo primordial.

Mujeres ruandesas. Sloot (iStock)

Mujeres ruandesas. Sloot (iStock)

Hace poco conocíamos más de este asunto gracias al documental L’eau sacrée (El agua sagrada), que trata precisamente este tema. El diario El País se hacía eco de este filme y compartía gran parte de su esencia a través de las declaraciones de ruandeses y ruandesas. Con esas declaraciones podemos entender a qué nos referimos.

Ellos explican que “es agua como en la corriente de un río” y que “a veces tienes hasta que apartar la cara y disfrutar cuando te cae por el pecho, por el cuerpo”.

Ellas declaran que “si ellos encuentran esa agua, es un verdadero honor. Te sientes como una mujer de verdad”.

Están hablando del kunyara.

Para ser exactos, el kunyara es la capacidad de las mujeres de Ruanda para expulsar volúmenes abundantes de líquido. Y cuando decimos que abundantes, nos referimos a ¡más de tres litros! De ahí que hablaran de su eyaculación como la ‘corriente de un río’.

Mujeres ruandesas. Sloot (iStock)

Mujeres ruandesas. Sloot (iStock)

En ello se inician las mujeres cuando aún son unas niñas, a los ocho años, a través de otro ritual llamado Gukuna, que consiste básicamente en estirar los labios vaginales, un aspecto fundamental para que en el futuro puedan eyacular de manera tan abundante.

La historia del kunyara se remonta a hace más de mil años según cuentan cuando el rey de entonces estaba ausente en una campaña militar, y la reina exigió que un guardia llamado tuviera relaciones sexuales con ella. Este accedió pero estaba tan nervioso por las posibles repercusiones que su cuerpo temblaba incontrolablemente y en lugar de penetrar a la reina, frotó su pene hacia arriba y hacia abajo contra sus labios vaginales y el clítoris hasta que la reina, muerta de placer, eyaculó.

Mujer en una aldea ruandesa. Boggy22 (iStock)

Mujer en una aldea ruandesa. Boggy22 (iStock)

Desde entonces es una institución en Ruanda aunque en los últimos años, las técnicas previas de Gukuna se han ido perdiendo a pesar de los esfuerzos por mantenerlas vivas entre la población infantil.

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