Sexo en el aire: las azafatas se confiesan

20 febrero, 2017 - Miguel Á. Palomo

Azafata pide silencio. Karol Smoderek, iStock
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Sexo en el aire: las azafatas se confiesan

El comportamiento de los asistentes de vuelo de algunas compañías aéreas siempre ha estado sometido a escrutinio. Desde hace tiempo, corren más que rumores acerca de su nivel de profesionalidad, en especial cuando los pasajeros no están presentes. Leyendas sobre consumo de alcohol y sexo. Juergas salvajes en habitaciones de hotel durante las escalas. Pruebas de iniciación para novatos, los famosos air test en vuelos sin pasajeros que incluyen surfear por los pasillos con bandejas de comida… Un estudio reciente a cargo de la empresa Jetcost arroja algo de luz al lado más oscuro de la vida a más de 30.000 pies de altura.

Tripulación de cabina. Andresrimaging, iStock

Tripulación de cabina. Andresrimaging, iStock

La filial británica de la compañía de búsqueda de vuelos low cost publicón una polémica encuesta que revela que el personal de vuelo es y ha sido algo malo. Cuanto menos. Entre los secretos y pecadillos nunca antes confesados, el siguiente ranking: mentir, practicar sexo con compañeros, devolver mal el cambio a propósito, practicar sexo con extraños y aceptar propinas y regalos. La cosa pinta bien.

Para la encuesta se entrevistó a 718 azafatas británicas, en activo o que lo hayan estado en los últimos cinco años, y el dato general más llamativo es que un 89% de ellas confiesan haber roto las reglas de su empresa durante el trabajo. No está mal para empezar.

Lavabo ocupado. Frontpoint, iStock

Lavabo ocupado. Frontpoint, iStock

El mayor morbo se despierta cuando se habla de sexo a bordo. Hasta un 35% de las encuestadas admiten haber mantenido relaciones sexuales en pleno vuelo. Un 21% con compañeros. Un 14% con pasajeros. Si el cartel de ocupado en el cuarto de baño permanece activo más de la cuenta es por algo. El mito de protagonizar un Emmanuelle parece irresistible.

Azafata retro se desnuda. Jwblinn, iStock

Azafata retro se desnuda. Jwblinn, iStock

Menos excitante es comprobar lo bien que funciona la mentira en los aviones. El desliz más recurrente por parte del personal de vuelo es mentir acerca de la disponibilidad de un producto libre de impuestos. Simple cuestión de pereza, de no querer ir a buscarlo. Hasta un 28% admite haber mentido al menos una vez a este respecto.

Otro de los asuntos más escabrosos de la encuesta tiene que ver con que el 7% de la tripulación haya aceptado propinas y regalos por parte de los pasajeros. Algo que va contra las normas, claro.

Azafata cerca del avión. Belovodchenko, iStock

Azafata cerca del avión. Belovodchenko, iStock

Por último, una quinta parte de los asistentes y azafatas admite haber estafado a los pasajeros. Así, directamente, en el momento de dar el cambio y hacerlo en una moneda diferente para sacar tajada. Un 20% dice haberse aprovechado. De ese porcentaje, un 54% confiesa haber dado mal el cambio a conciencia, mientras un 40% aduce que simplemente el cliente no comprobó su cambio y no procedió a comunicárselo. En total, cada encuestad@ sale a una media de 27,60 libras al mes o 331,20 libras al año. Como es lógico, Antoine Michelat, co-fundador de Jetcost.co.uk, considera que este comportamiento “es completamente inaceptable”.

Pero el estudio también abarca a otros países como España, Alemania, Francia e Italia. De hecho, es el personal de las compañías alemanas el que encabeza la lista de estafadores con un 29% (410,79 libras al año), seguido del británico, del español con un 24% (121,15 libras), del francés con un 19% (90,73 libras) y del italiano con un 18% (75,88 libras).

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