El aterrizaje extremo que evitó la tragedia de 240 personas

23 abril, 2018 - Silvia Fernández López

Las condiciones meteorológicas forzaron a repetir el aterrizaje (iStock)
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Cuando viajamos en avión podemos observar que los momentos de mayor pánico para la mayoría de las personas se producen en el despegue y en el aterrizaje. ¿Te imaginas tener que aterrizar dos veces?

Los pasajeros del vuelo VY-3218 aún no se han recuperado del susto que el avión de Vueling donde viajaban les dejó. La aeronave salió desde Barcelona para aterrizar en Tenerife Norte sobre las 11 de la noche. Cuando llegó el momento de aterrizar en el aeropuerto de Los Rodeos, el piloto del avión tuvo que abortar la misión en un momento extremo, realizando una maniobra con peligro debido a las fuertes rachas de viento que se producían.

El pánico no llegó en ese momento, algunos de los pasajeros del vuelo afirman que desde que prácticamente el avión despegó tuvieron turbulencias, sobre todo en la primera hora de vuelo.

Los pasajeros afirman que hubo turbulencias desde que el avión despegó (iStock)

Los pasajeros afirman que hubo turbulencias desde que el avión despegó (iStock)

“Ya veíamos las luces de la pista y el avión empezó a dar bandazos de un lado a otro; se escucharon algunos gritos y la mayoría de los pasajeros se aferraban a los asientos delanteros cuando, de pronto, los motores se pusieron al máximo para poder remontar”, señalaba Begoña, una de las pasajeras del avión, y describió que el avión volvió a subir después de haber iniciado la maniobra de aterrizaje, ya que era imposible llegar a tierra por las condiciones meteorológicas.

Cuando el piloto consiguió estabilizar la aeronave, informó a los 240 pasajeros del avión que la causa de la maniobra de emergencia era el “fuerte viento cruzado en pista” y que la torre de control les había confirmado que los aterrizajes anteriores se habían realizado con normalidad, sin ningún tipo de anomalía, por lo que iba a proceder a un segundo intento de llegar a pista.

Tras estas palabras, todo el avión quedó en silencio: “nadie hablaba con nadie y algunas personas solo se dedicaban a rezar”, relató Mary, otra pasajera. Y añadió: “El segundo aterrizaje fue brusco y desde el momento en que tomamos tierra se escucharon algunos aplausos, pero había mucha gente mareada y las caras estaban desencajadas. Yo pensaba que nos íbamos a estrellar, el avión no tenía tiempo de reaccionar y no íbamos a escapar de esta”.

Los pasajeros rezaban y quedaban en silencio ante el pánico (iStock)

Los pasajeros rezaban y quedaban en silencio ante el pánico (iStock)

Finalmente, no hubo ningún problema en la bajada del avión y la maniobra se pudo realizar sin sobresaltos. El avión pudo llegar a la pista con tan solo media hora de retraso.

Gracias al control del avión por parte del piloto y a la automatización de los sistemas de la aeronave ante situaciones adversas se pudo evitar lo que podía haber sido una gran tragedia.

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