Cómo no perderte en una ciudad desconocida

30 junio, 2015 - Redacción

Viento - España - Flickr
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Cómo no perderte en una ciudad desconocida

Parece impensable que uno pueda perderse en la era del smartphone y de los dispositivos inteligentes por muy desconocido y recóndito que sea el lugar al que ha elegido como destino de vacaciones o de trabajo. Sin embargo, sucede. Y a veces problemas tan mundanos como quedarse sin batería, que falle la conexión a Internet o que no logremos comunicarnos con la población autóctona en los idiomas que sabemos hablar pueden situarnos en una tesitura, cuando menos, inquietante. Por eso no está de más tener a mano estos consejos que beben más de las fuentes del sentido común y de la intuición, que de los mapas, brújulas o cualquier otro instrumento.

1. ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente…
La ciencia nos ha mostrado a través del estudio de animales que, aunque un solo individuo actúa de una forma poca previsible, en grupo suelen actuar conforme a un patrón de comportamiento. Y lo mismo sucede con los humanos. Seguir a la multitud o cambiar en su misma dirección en una hora punta, sin duda nos conducirá a una encrucijada de caminos, una estación de tren, de metro, una parada de autobús o una calle en la que podremos encontrar un taxi.

Tokio

2. La respuesta está en el viento…
Quizá esta técnica sólo esté al alcance de los más avezados, pues es necesario ser observador. El motivo es que en muchas zonas el viento dominante arrastra la lluvia y también influye en los signos de la contaminación que quedan visibles en los edificios. Tener claro cuál es la dirección del viento que predomina en una zona puede contribuir a que nos orientemos mejor, pues si sabemos que en una zona en concreto las corrientes proceden del norte, podremos orientarnos observando sus efectos sobre los edificios.

aire

3. ¡Si te pierdes a menudo, es que estás más en las nubles que con los pies en la tierra!
Pero eso tampoco sería tan malo, pues mirar a las nubes es uno de los mejores recursos para orientarse en una ciudad, sobre todo si lo que se desea es mantener el rumbo que has elegido. Mirar en qué dirección se mueven las nubes te ayudará a reorientarte y seguir el rumbo inicial. Es un recurso útil cuando has perdido el contacto visual con el cielo en algún momento (metro, túneles, cuevas… etc.). Al salir, no tendrás problemas si recuerdas la dirección en la que iban las nubes pues ésta rara vez cambia, sólo ante un cambio extraordinariamente brusco en el clima.

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4. El patrón radial de las carreteras es algo de sentido común
Pero es algo en lo que no pensamos a menudo. Por eso es importante recordar, cuando uno se pierde, que las carreteras se construyen basándose en la intensidad del tráfico. Las carreteras más anchas se alinean de una forma o de otra dependiendo de si las sigues desde el centro o desde las afueras de la ciudad. Si estás en el norte, las vías principales te llevarán, con toda probabilidad al sur y viceversa.

oviedo_calle_uria

5. ¡Con la Iglesia hemos topado!
Los edificios religiosos siempre han estado muy relacionados con los símbolos para orientarse. Así, las iglesias cristianas están alineadas de oeste a oeste, con el altar mayor en el extremo oriental, de cara a donde sale el sol. En las mezquitas, el nicho en el muro indica la dirección en la que hay que rezar, que apunta a La Meca. Y en las sinagogas, se coloca el arca donde se guarda la Torah en el lugar que garantice que los fieles rezan mirando a Jerusalén.

Catedral de Segovia

6. Si estás en una ciudad, existe un recurso muy útil, que es observar hacia dónde apuntan las antenas parabólicas, pues lo habitual es que éstas apunten a satélites geoestacionarios, de modo que todas mantengan las misma posición. Como en cada zona hay un satélite dominante, nos resultarán útiles para no perdernos si sabemos a qué satélite apuntan, pues nos ayudarán a no perder el norte.

parabolica

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