Darío Barrio

12 diciembre, 2013 - Redacción

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Darío Barrio

Darío Barrio (Madrid, 1972) no es tan solo uno de los cocineros más destacados y conocidos de España sino, también, un viajero incorregible que, a la que puede, se escapa rumbo a lugares exóticos para practicar sus muchas aficiones -salto B.A.S.E., triatlón, piraguismo en aguas bravas, escalada, ala delta…- Darío está desde 2004 al frente de uno de los mejores restaurantes de Madrid, Dassa Bassa, que es donde nos recibe para compartir con nosotros sus experiencias viajeras.

El viajar es algo imprescindible en tu vida. ¿Cómo te gusta hacerlo?

Me gusta viajar con mis amigos y hacer cosas, me apasiona el salto B.A.S.E. Mi viaje ideal es irme con mi amigos Armando del Rey y Carlos Suárez y buscar algún sitio chulo para saltar. Eso nos ha llevado a lugares maravillosos como el Salto Angel en Venezuela, el Ulamertorsuaq de Groenlandia, o el último de ellos, que fue el Laila Peak, en el Himalaya, en el Karakorum…

¿Cómo te informas para para viajar a estos lugares, cómo te documentas…?

Lo principal es rodearse de gente con experiencia y, desde luego, documentarte todo lo que puedas. Por ejemplo, en Groenlandia un apoyo fundamental fue el del fotógrafo Ramón Llarramendi, que conoce la zona perfectamente; en Salto Angel fue Carlos Pedro Briceño, un gran saltador B.A.S.E. Venezolano, y en el Himalaya fue Ramón Portilla, un experto con mil expediciones a sus espaldas…

Dario Fly

¿Cómo fue tu primer viaje?

El primer viaje que recuerdo es, siendo un niño, en un CX familiar, con mis padres y mis cinco hermanos y mis dos sobrinas mayores… Mi primer viaje interesante recuerdo uno a Tailandia en 1998, donde se hizo el record del mundo de paracaidismo en formación, cerca de Phuket. Y en 1999 hice de Chengdu a Cumin en bicicleta, 1500 kilómetros durante un mes de viaje por la China más profunda en una época en la que viajar por ese país era complicado. Atravesabas aldeas donde nunca había pasado un occidental, y eso lo sé porque, una vez, conocí en un pueblo a una chica, que era profesora de inglés en una gran ciudad, que no había salido nunca de China, había hablado con muy pocos extranjeros y sabía que en su pueblo no había pasado nunca un occidental. Viví en primera persona esas escenas de niños que te tocan sorprendidos el vello y para quienes eras un extraterrestre… Eso es viajar. Nunca me he sentido tan turista y tan extranjero como durante aquel viaje. Porque, al final, vas a otros lugares y están más acostumbrados al turismo

¿Cuál es la anécdota más intensa de tus viajes, los recuerdos más emotivos?

Ha habido muchos momentos intensos… Muy emotivo fue en mi viaje a Haití, el día del aniversario del terremoto, escuchando testimonios de supervivientes que habían perdido familiares, algo que hace que pierdas dos litros en lágrimas. Tengo un recuerdo muy muy especial de saltar el Salto Angel en Venezuela con mis amigos Santi Corella, Toni López, Álvaro Bultó y Armando del Rey. Cada viaje tiene su encanto… pero elegir uno lo que hace es empequeñecer al resto.

¿Cuál es el viaje de tu vida, el que más te gustaría hacer y aún no has hecho? ¿Hay algún lugar o algún momento que tengas pendiente conocer?

¿Cuál es el viaje de mi vida? El viaje de mi vida siempre está por hacer. Sí me gustaría hacer el K2, hacer cumbre en él, sabiendo que es el pico más comprometido del planeta. No digo que pueda hacerlo, tan solo que me gustaría -risas.

Dario escalando

¿Aprovechas tus viajes para disfrutar de las gastronomías de los lugares que visitas? ¿Con cuál de ellas te quedas?

Siempre, es parte del viaje. No sé si es deformación profesional, pero considero que la gastronomía es parte fundamental de la cultura de un pueblo y viajar es eso, empaparte de la cultura de un pueblo… Tengo un recuerdo de la gastronomía de China brutal pero también del Sáhara, o de la Amazonía brasileña, o la de Senegal. En cada viaje, siempre elijo lo autóctono, lo local: me niego a la globalización gastronómica, producto y gastronomía local. No puedes comerte un chuletón en el Himalaya, por ejemplo. En Suiza sí quiero la raclette, pero no tomo una en Senegal. Y en el Sáhara hemos matado una cabra y nos la hemos comido, siguiendo su ritual, porque es lo local.

¿Aplicas algo de lo que descubres, de lo que aprendes, a la carta de Dassa Bassa?

Sí… La de Dassa Bassa es una cocina personal, de autor, y tú eres lo que eres por tus vivencias, y esas vivencias influyen en alguna forma en tu cocina.

Y si Darío Barrio se pierde, ¿dónde podemos empezar a buscarle? ¿Cuál es tu lugar preferido del mundo?

Podéis empezar a buscarme en Kjerag, en Noruega. Es un lugar que me enamora. O en los Alpes suizos, en los Picos de Europa… ¡Quién sabe!

Dario Barrio Fiordos

Sobre Darío Barrio

Darío Barrio (Madrid, 1972) empezó su formación como cocinero en la Escuela de Hostelería, compaginándolo con prácticas en restaurantes de Madrid, Santander, Las Palmas, y continuándola en prestigiosos restaurantes de Madrid, San Sebastián, Gerona, Burdeos, Londres, Zurich … En 2004, abre su restaurante Dassa Bassa (c/Villalar, 7, Madrid. 915 76 73 97, www.dassabassa.com) ubicado en el barrio de Salamanca, en una antigua carbonera del siglo XIX, restaurada por sus hermanos Héctor y Silka con aires vanguardistas. Ha colaborado como cocinero invitado en numerosos actos a nivel nacional e internacional y ha sido galardonado con importantes premios -“Primer Clasificado en el VIII Campeonato Oficial de la Comunidad de Madrid 2001”, “Restaurante Revelación en la Luna de Metrópoli (El Mundo) 2005”, “AURA al impulso gastronómico 2006”, “Hombre del año 2008 a la innovación”, por la revista Men´s Health, etc.-, y ha protagonizado diferentes programas de cocina en televisión como “Todos contra el chef”, “Dario Dario”, o “Cocina de Barrio”.

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