Equipaje para un crucero

3 febrero, 2014 - Redacción

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Equipaje para un crucero

Una de las formas más glamourosas y exclusivas de viajar es hacerlo a bordo de un crucero. Y, aunque es más accesible que nunca, no por ello deja de tener sus propios códigos de conducta en el vestir.

Una de las mayores ventajas a la hora de pasar unas vacaciones en un crucero es la de poder conocer muchos lugares y realizar un sinfín de actividades totalmente distintas entre sí sin tener que acarrear grandes cantidades de equipaje: todo queda a bordo. Sin embargo, más allá de las escenas conocidas por todos gracias al cine y la televisión -las cenas de gala con el capitán, los cócteles en cubierta-, hay un sinfín de situaciones a bordo que requieren de su propio vestuario. Y aunque cada día de singladura la tripulación deja un diario de a bordo en nuestro camarote, que informa del atuendo que se debe llevar según la ocasión, vamos a repasar las pistas básicas.

Son vacaciones, y es un viaje de placer: eso quiere decir que debemos estar cómodos y podemos hacerlo perfectamente vistiendo de un modo informal. Eso quiere decir que nuestra indumentaria puede ser casual, así que debemos llenar la maleta -si el itinerario y la temporada lo permiten, claro- de pantalones y vestidos cortos, blusas, camisetas, sandalias, ropa de deporte… Tanto para recorrer los puertos de escala como para pasar las jornadas a bordo, es lo más indicado. Pensando en la piscina y el spa, lo más aconsejables es llevar al menos dos trajes de baño -así siempre habrá uno disponible y seco-, y calzado cómodo: espardrilles, chancletas, sandalias o zapatillas de deporte. Si nuestro crucero es por Alaska, los fiordos o el norte de Europa, la lista debe incluir suéteres, chaquetas y pantalones largos, además de impermeables, calzado de excursión y un paraguas.

Los cruceros actuales cuentan con instalaciones deportivas del más alto nivel, así que el hacer deporte es, aunque no se sea un practicante habitual, toda una tentación en la que resulta casi imposible no caer. ¿Cómo no intentar al menos hacer unos minutos de cinta o bici estática contemplando el sol sobre alta mar? No puede faltar algo de ropa de deporte: zapatillas, mallas, pantalones cortos, camisetas y calcetines… Todo ello, de algodón y liviano, que permita transpirar a nuestro cuerpo.

La cena es el momento más especial del día, donde se conservan aún las señas de identidad del glamour asociado al mundo del crucero. Antes de tomar la salida sabremos gracias al programa cuántas noches de gala o formales hay durante la travesía, así que no debemos embarcar sin incluir en nuestro equipaje polo y pantalones, chaqueta y corbata o esmoquin para los hombres, vestidos de verano, traje o pantalones para las mujeres (los pantalones cortos, las camisetas y los trajes de baño no se consideran adecuados para los comedores principales durante la cena). En prácticamente todos los cruceros hay servicios de alquiler de vestuario, en caso de que se nos olvide algo en tierra.

Y para divertirse: El auge de las tablets y los smartphones, aunque las conexiones de Internet a bordo no estén aún del todo desarrolladas, les hace unos compañeros de viaje de lo más conveniente. Los amantes del papel seguro que no embarcan sin una buena colección de libros -guías de viaje, revistas, best sellers para leer en la piscina… También es un buen momento -no lo hay mejor- para escribir un Diario de A bordo o hacerse con unos binoculares con los que contemplar la animación de cubiertas.

Y no por último, menos importante: el neceser. A bordo hay de todo, pero no conviene olvidarse de los básicos como la protección solar y aftersun, colonia, cepillo y pasta de dientes, peine, suavizante del pelo, crema hidratante, bálsamo labial, pintauñas, maquillaje y medicinas. ¡Así se está preparado para vivir un viaje a bordo de un palacio flotante!

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