Fin de semana en Sevilla

7 febrero, 2014 - Redacción

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Fin de semana en Sevilla

Viajar a Sevilla es enamorarse perdidamente de unas de las ciudades más bellas del mundo. Aunque sea sólo durante un fin de semana…

Por eso, nada mejor que comenzar por los clásicos, los lugares que no pueden faltar en ninguna escapada a la capital andaluza. Muchos de ellos son de fama mundial y pertenecen a esa clase de lugares que el viajero cree conocer aunque nunca los haya visto en persona. La Catedral, la Giralda, el Real Alcázar, el parque María Luisa… Y, por supuesto, sus barrios, sus bares de tapas, su ambiente: y es que se hace bueno el dicho que dice que Sevilla tiene un color especial.

Sevilla es una de las ciudades españolas con mayor y mejor patrimonio arquitectónico. Por ella han pasado todos los pueblos, y todos han dejado su herencia en ella; y, muy importante, durante siglos fue la gran ciudad comercial de España -el comercio con las colonias pasaba en su casi totalidad por Sevilla-, así que de ahí la profusión de monumentos, grandes palacios, parques… La Catedral de Sevilla es la mayor catedral gótica del mundo, construida entre 1401 y 1507 sobre el solar que quedó tras la demolición de la antigua Mezquita, de la cual se conservan el alminar (la Giralda) y el Patio de los Naranjos; junto con el Real Alcázar, el palacio real habitable más antiguo de Europa, son Lugares Patrimonio de la Humanidad. Parémonos un momento en la que fue, durante siglos, la torre más alta de España: la Giralda. Con sus 98 metros (104, si se incluye El Giraldillo), el antiguo alminar de la mezquita, construido en el siglo XII, tiene como inspiración a otro gran monumento, el alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech, que parece su hermana gemela… si le quitamos el último tercio, una maravilla renacentista que se construyó a finales del siglo XVI.

Nuestro paseo de fin de semana continua paseando por el Barrio de Santa Cruz, donde cabe la Sevilla más típica: callejones estrechos, pequeñas plazas sembradas de naranjos, tiendas de artesanía, patios andaluces y mucha historia. Siguiendo el Paseo de Catalina de Ribera se llega a la Antigua Fábrica de Tabacos y, de ahí a la Plaza de España y al parque de María Luisa hay poca distancia. En la plaza de América hay dos museos: el Museo Arqueológico, y el de Artes y Costumbre Populares, una maravilla neo-mudéjar.

Un lugar obligado es el Museo de Bellas Artes (plaza del Museo, 9), en el precioso edificio que es el antiguo convento de la Merced Calzada, y que alberga una de las mejores colecciones de pintura de España que va desde la época medieval hasta la moderna, sobre todo en las obras de las escuelas sevillanas y sus nombres más conocidos -Francisco de Zurbarán, Juan de Valdés Leal y Bartolomé Esteban Murillo. Otro punto imprescindible en un mapa de fin de semana es la Iglesia de la Magdalena, que en tiempos fue la iglesia del convento dominico de San Pablo el Real, uno de los mejores ejemplos del Barroco sevillano, el estilo arquitectónico que marcó la ciudad durante el siglo XVIII.

Y, desde luego, si hablamos de barrios y de tradiciones, no hay que perderse cruzar el puente de Isabel II (más conocido por el puente de Triana) y saltar a ese concentrado sevillano que el barrio de Triana. Cruzar el puente es hacerlo ya al corazón de Triana, a la plaza del Altozano, donde destacan el edificio de la Farmacia Murillo, y la Capilla del Carmen, que contiene un retablo de la Virgen del Carmen. Detrás de la capilla se encuentra el actual mercado de Triana, en cuyos bajos se encuentran los restos del Castillo de San Jorge. Y a la izquierda de la plaza, sale una de las calles más famosas del barrio: la de Betis. Y es que, aunque resulta imposible descubrir Sevilla en un fin de semana, ¡no lo es enamorarse de ella!

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