La increíble historia del calimocho que te dejará sin palabras

12 mayo, 2019 - Miguel Á. Palomo

Kalimotxo (Daikrieg, Foter)
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El rey del botellón nunca parece pasar de moda. Y es que el calimocho no es precisamente una bebida novedosa o sacada de la calenturienta mente del sector adolescente sin exceso de paga semanal. No, la mezcla a granel de vino regulero y refresco de cola (más algún elemento sorpresa, a gusto del consumidor y como plus festivo y extra alcohólico) tiene unas cuantas paternidades que se recogen a lo largo de todo el siglo XX. He aquí el intríngulis de la historia del calimocho.

Sandía de kalimotxo (javivázquez, Foter)

Sandía de kalimotxo (javivázquez, Foter)

Hay quien asegura que es invento italiano, como buena combinación de aperitivo. A principios de siglo, los inmigrantes que desembarcaron en la tierra de las oportunidades bien pudieron añadir Coca Cola a su vino de origen chianti. Qué finos ellos. El trago duraba más así, toda la noche si hacía falta. Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, el chianti mezclado con el refresco más internacional pudo cundir entre la población italiana.

Una bebida llamada kamimotxo (bochalla, Foter)

Una bebida llamada kamimotxo (bochalla, Foter)

Otra versión sitúa tan exitosa y dulzona mezcla más cerca de nosotros. Dicen que en Bilbao solía beberse tiempo atrás, incluso como bebida guay de gente aún más guay. A aquel brebaje de elite se lo conocía como Rioja libre. Pero otra cosa es la autoría de la palabra en cuestión, kalimotxo, y de sus consiguientes correrías en las populares txoznas del País Vasco. Corre el año 1973 en plenas fiestas del Puerto Viejo de Algorta, en Guetxo. La cuadrilla Antzarrak no podía dejar que el vino picado se echara a perder, por lo que aprovecharon el viaje y de paso honraron a dos de sus miembros: Kalimero y Motxo. Et voilà. La cuadrilla pasó a la historia para siempre y se cuenta todo en el libro El invento del kalimotxo y anécdotas de las fiestas. De hecho, se empezó a llamar katxi al vaso de litro en el que se servía. A partir de ahí, no hay fiesta popular que se precie que no se encienda con el kali como elemento acelerador.

Kalimotxo (k-naia, Foter)

Kalimotxo (k-naia, Foter)

De ese momento de lucidez en el que se alumbró a la sacrosanta palabra a ser marca registrada por la misma empresa Coca Cola en su filial ibérica. Sí, como kalimotxo. Quién no corre… Lejos queda ya el momento del Cubalibre del pobre o el de El Cubata gitano de la Barcelona de los años setenta. El calimocho caló y se quedó para siempre, incluso como bebida revalorizada en las plazas (entiéndase bares) más exclusivas del mundo. En Nueva York, sin ir más lejos.

¿Quién te iba a decir a tí, amado lector que te has amorrado durante tus mejores años a tu cóctel favorito de vino barato con cola, que ahora el calimocho es una bebida cotizada y hasta gourmet? Cosas de la vida y de las curdas de pueblo. ¡Y viva San Fermín!

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