Oasis para perderse

20 febrero, 2014 - Redacción

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Oasis para perderse

No, no es un espejismo. De China a Arabia y de Israel a Brasil, te descubrimos los mejores oasis del mundo.

Al-Hasa, en Arabia Saudí

A sesenta kilómetros del Golfo Pérsico, el oasis de Al-Hasa es uno de los mayores del mundo y desde la Antigüedad ha sido cruce de caminos de caravanas, foco de comercio… Situado a 60 km del Golfo Pérsico, la ciudad del mismo nombre cuenta con todas las comodidades -incluso hoteles de lujo, como el InterContinental- pero lo mejor está en el oasis propiamente dicho: más de tres millones de palmeras que se diseminan por una superficie de más de 120 kilómetros cuadrados que riegan más de sesenta acequias que toman el agua del acuífero subterráneo. Todo un paraíso natural en el que uno se olvida de dónde se encuentra realmente: en el corazón del mayor desierto del mundo.

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Huacachina, en Perú

Conocido como el “oasis de América”, Huacachina es un oasis cercano a la ciudad de Ica, formado alrededor de un lago en el desierto, en el sudoeste del Perú. De aguas esmeraldas y rodeado de palmeras, eucaliptos y algarrobos, y punto de parada para las aves migratorias de la región, tiene una leyenda preciosa tras su origen y que cuenta que el lago fue creado cuando una princesa que se bañaba en una piscina fue sorprendida por un cazador y, al salir del agua, se formó el lago. Como curiosidad, el oasis de Huacachina aparece en los billetes de 50 soles.

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Tafilalet, en Marruecos

El oasis de Tafilet -que da nombre a la región- es el oasis más importante del Sáhara marroquí, y uno de los más grandes del mundo. Localizado a lo largo del rio Ziz, el oasis está a diez días de viaje desde Fez y fue históricamente uno de los puntos de llegada de las caravanas comerciales que cruzaban el desierto.

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Chebika, en Túnez

A los pies de las montañas de Djebel el Negueb está el oasis de Chebika. Los siglos y siglos de exposición al sol le han dado el sobrenombre de Qasr el-Shams, “castillo del sol”. En la antigüedad, fue un destacamento romano y más tarde, un refugio de montaña de los bereberes. El pueblo que se levantaba en el oasis fue abandonado hace unas décadas tras unas inundaciones y es sobre todo conocido por haber sido escenario de rodaje de muchas escenas de dos películas históricas, La Guerra de las Galaxias y El paciente inglés.

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Los wadis de Omán

El sultanato de Omán está atravesado por wadis, lechos secos de ríos -en su mayoría, porque hay algunos que tienen agua todo el año- que, en cuanto reciben lluvias, se transforman en vergeles. El wadi de Al Arbiyeen es uno de los más bellos, y alrededor de sus lagunas y piscinas naturales hay pueblos y palmerales donde se cultivan hortalizas y frutas. Otro wadi a no perderse es el de Bani Khalid, en la región de Sharquiyah, donde hay más de 120 de estos wadis.

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Badain Jaran, en China

El desierto de Badai Jaran es el cuarto más grande del mundo, con una extensión de 47.000 kilómetros cuadrados. Y aún siendo uno de los desiertos más secos del mundo -llueve apenas 40 mm al año-, hay más de ciento cuarenta lagos en los que florecen los oasis. Su nombre, en mongol, significa “lago misterioso”.

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Maranhao, en Brasil

Probablemente, nadie piense en Brasil cuando hable de desiertos, pero el gran país americano también tiene entre sus joyas naturales ese ecosistema:se trata del Desierto Blanco, en el estado de Maranhao, de más de quince mil kilómetros cuadrados. Con particularidades, claro: es el único desierto del mundo con millares de lagunas cristalinas de agua dulce, con millones de palmeras y donde las dunas pueden alcanzar los diez metros de altura.

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Ein Gedi, en Israel

Ein Guedi es un oasis situado en Israel, en la ribera oeste del Mar Muerto, dentro del parque nacional al que da nombre, cerca de Masada y de las cuevas de Qumrán. En las reservas naturales, como las de Nakhal David y Nakhal Arugot, el agua fluye todo el año. Los ríos se deslizan por profundos cañones rodeados de una vegetación exuberante, y los íbices y otros animales que se acercan a los ríos a beber. El oasis es un auténtico santuario natural.

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