Todas las pruebas que debería pasar un piloto antes de coger un avión

1 julio, 2019 - Bárbara Chacón

Todas las pruebas que debería pasar un piloto antes de coger un avión (iStock)
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Los pilotos que operan en vuelos comerciales tienen que lucir unas condiciones psicofísicas prácticamente perfectas. La directiva europea que regula los requisitos físicos y psíquicos de estos profesionales de la aviación incluye una serie de pruebas que los pilotos deben superar varias veces a lo largo de su carrera para poder ejercer su profesión.

Todos los pilotos comerciales deben poseer un certificado médico que les permita subirse a un avión. Tienen que demostrar que no sufren anormalidades congénitas o adquiridas, enfermedades o discapacidades, heridas y secuelas médicas que pudieran interferir en el ejercicio de sus funciones.

Este certificado médico debe ser vigente y ser renovado periódicamente para poder asumir el mando de un avión. Además, solo un centro médico-aeronáutico puede expedir este tipo de certificados.

Dos pilotos en la cabina de un avión

Pilotos (iStock)

Hay varias pruebas que los pilotos tienen que superar de forma cíclica. En lo que a su salud cardiovascular se refiere, el piloto tiene que someterse a un electrocardiograma, que debe ser repetido cada 5 años en el caso de pilotos de hasta 30 años, cada 2 años en pilotos de hasta 40 años y una vez al año hasta los 50. A partir de esta edad, en cada reconocimiento médico el piloto tiene que realizar un electrocardiograma.

Los pilotos también tienen que hacerse pruebas específicas para certificar su función pulmonar. Aquellos que padezcan enfermedades como asma, neumotórax, síndrome de apnea y cirugía torácica mayor, entre otras patologías, deberán superar unas pruebas extra para demostrar que estos trastornos no limitan sus capacidades técnicas.

El aparato gastrointestinal de los pilotos tiene que funcionar perfectamente. Cualquier enfermedad que pueda interferir en el ejercicio seguro del pilotaje es inadmisible. Los pilotos no pueden sufrir, por ejemplo, ninguna forma de hernia, ni tener cálculos asintomáticos de vesícula, pancreatitis o alguna enfermedad crónica intestinal.

Un avión comercial en pleno vuelo

Avión (Pixabay)

Enfermedades como la leucemia crónica, los defectos de coagulación, trastornos hemorrágicos o riesgo de trombosis son suficientes para declarar a un piloto como no apto. En este caso, tendrá que pasar por una evaluación específica. El agrandamiento de los ganglios linfáticos o niveles anormales de hemoglobina también son investigados clínicamente de forma exhaustiva.

Todos los pilotos son sometidos periódicamente a análisis de orina para descartar enfermedades renales o urinarias. Además, tienen que tener un historial clínico libre de enfermedades infecciosas. Por ejemplo, un piloto portador del VIH puede seguir pilotando solo después de superar una evaluación específica.

Toda enfermedad psiquiátrica aguda o crónica, congénita o adquirida es considerada incapacitante para un piloto. Por supuesto, los trastornos relacionados con el abuso del alcohol y otras drogas son inadmisibles. Los pilotos son controlados periódicamente y si dan positivo, su actividad profesional es suspendida hasta que demuestren que sus problemas han sido superados.

Una cabina de vuelo

Cabina de avión (Pixabay)

Además, tienen que declarar el consumo de sustancias o medicamentos psicotrópicos que pudieran alterar su conducta. El uso de un simple antihistamínico para una alergia puede hacer que un piloto sea declarado no apto para realizar una misión de vuelo.

Las pruebas son especialmente rigurosas en relación a la vista, la distinción de colores y el oído de los pilotos. Están prohibidas las anomalías oculares que pudieran interferir en la labor de los pilotos. Estos profesionales son sometidos a pruebas específicas y regulares para poder evaluar su índice de refracción. También se comprueba la correcta función auditiva en cada reconocimiento. A partir de los 40 años de edad, estas pruebas se realizan cada 2 años.

Dos pilotos en la cabina de un avión

Pilotos (Pixabay)

Cada año los pilotos tienen que renovar su licencia, que tienen una validez máxima de un año. Este plazo se reduce a seis meses si el piloto tiene más de 60 años o si hace «operaciones de transporte aéreo comercial de pasajeros de un solo piloto», tal como indica la normativa vigente.

Una última curiosidad. El protocolo de seguridad prevé que los pilotos no pueden tomar la misma comida. Tienen que ingerir alimentos diferentes por una simple razón: si algún alimento está en mal estado, no afectará a ambos pilotos.

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