La “maldición” de la equis roja en el aeropuerto de Tenerife

25 febrero, 2016 - Gabriel Erdosain

El aeropuerto de Tenerife norte
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La “maldición” de la equis roja en el aeropuerto de Tenerife

Una intensa niebla invade su superficie con frecuencia. Otras veces, su movimiento habitual se ve afectado por factores climáticos adversos. Por otra parte, situaciones “externas” o de fuerza mayor también condicionan su normal funcionamiento. Algo pasa en el aeropuerto de Tenerife Norte, en otros tiempos denominado “Los Rodeos”. Cuando los problemas vuelven a aflorar e impiden el habitual despegue o aterrizaje de aviones, otra vez sobrevuela en el aire un viejo interrogante: ¿ha sido construido en el lugar más adecuado?

Una imagen del aeropuerto de Tenerife norte, y una duda: ¿está emplazado en el lugar más adecuado? Foto: George (Flickr).

Una imagen del aeropuerto de Tenerife norte, y una duda: ¿está emplazado en el lugar más adecuado? Foto: George (Flickr).

Muchos no conocen esta historia, pero realmente merece ser contada. La terminal aérea está signada por la denominada “maldición de la equis roja”, una señal enquistada en el imaginario colectivo de los vecinos de la zona, y en todo el personal aeronáutico que haya pisado este lugar alguna vez. Cuenta la leyenda que Hitler, durante la Segunda Guerra mundial, le encargó a Franco que construyera un aeropuerto en Tenerife que sirviera para dar soporte a sus tropas en África.

Técnicos alemanes habrían hecho un estudio minucioso de la isla y de los lugares más idóneos para su construcción. Pero al final las autoridades españolas decidieron postergar el proyecto. Cuando lo retomaron, encargaron a un ingeniero el plan originario del aeropuerto. Éste volvió a buscar por toda la isla canaria un sitio ideal para emplazarlo. Eso sí, durante su recorrido, habría marcado con una gran equis (o cruz) roja el territorio donde no debía construirse.

La niebla y los factores adversos suelen condicionar el normal funcionamiento del aeropuerto. Foto: Daniel H. (Flickr).

La niebla y los factores adversos suelen condicionar el normal funcionamiento del aeropuerto. Foto: Daniel H. (Flickr).

Con esta señal, el profesional habría dejado indicado que en ese punto era inviable la construcción de una central de pasajeros, porque la posición (a 600 metros sobre el nivel del mar), su  ubicación, y características meteorológicas de la zona (entre las que incluía los fuertes vientos y la niebla, entre otros motivos) lo tornaban altamente peligroso.

Siguiendo con esta creencia popular, el ingeniero murió antes de concretar sus trabajos. Pero las autoridades de entonces, dicen los más antiguos moradores de la isla, interpretaron exactamente lo contrario a lo que realmente significaba. Es decir, creyeron que la señal indicaba que allí era donde debía construirse el aeropuerto de “Los Rodeos”.

Pasajeros en el interior de la terminal aeroportuaria. Foto: José Mesa (Flickr).

Pasajeros en el interior de la terminal aeroportuaria. Foto: José Mesa (Flickr).

Durante los meses de verano, principalmente, el ahora llamado aeropuerto de Tenerife norte suele presentar innumerables inconvenientes. Pero éstos se encadenan a lo largo de todo el año. La niebla suele ser un terrible obstáculo para el movimiento de aviones, sobre todo en junio, julio y agosto, cuando los vientos alisios cargados de humedad invaden el llano. Situaciones similares ocurren cuando la inversión térmica (el mar de nubes) desciende hasta los 500 metros.

Las cancelaciones de vuelos son moneda corriente. Foto: George (Flickr).

Las cancelaciones de vuelos son moneda corriente. Foto: George (Flickr).

Las consecuencias son las imaginables… Aproximaciones fallidas de aviones, esperas “eternas” de las naves en el aire para aterrizar, cancelaciones de vuelos, acumulación de máquinas en pista y otros tantos problemas derivan de algo que tal vez podría haberse evitado en un comienzo. Como si fuera poco, las compañías aéreas, más de una vez, han puesto el grito en el cielo por las pérdidas económicas que suponen las anulaciones de rutas aéreas o el desvío de aviones a otros puntos, principalmente con derivaciones a otras terminales sureñas de la isla.

Y ni que hablar de las quejas y reclamaciones recurrentes de los pasajeros, que en no pocas ocasiones han exigido hasta por la vía legal la devolución de importes de sus billetes y sanciones por lo que ocurre. Claro que el alegato de la “equis roja” podría ser débil en un pleito, porque responde a una cuestión imposible de comprobarse… Pero cada vez que pasa algo “raro” en Tenerife Norte, la sombra de la maldición de aquella señal maldita vuelve a cernirse una vez más sobre sus pistas.

Sin duda, pasar por este aeropuerto es un pequeñísimo precio a pagar por descubrir todas las cosas que hay que ver en Tenerife.

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