Los 10 pueblos más bonitos de Cataluña

16 septiembre, 2016 - David García

Castellfollit de la Roca, una hilera de casas sobre el basalto. SBA73 (Flickr)
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Los 10 pueblos más bonitos de Cataluña

Sabemos que nuestro ‘top ten’ de pueblos bonitos de Cataluña no hace justicia con toda la región. Y decimos estos porque evidentemente no caben todos los pueblos catalanes que cumplen con esta premisa de la belleza. Los que hemos elegidos combinan a la perfección el mar, el bosque y la montaña. Así que vamos a darnos un paseo por la geografía catalana.

1. Banyoles (Gerona).

Tener en tu término municipal el lago natural más grande de España es siempre una ventaja que te va a situar por delante de cualquier otro pueblo. Eso es lo que le pasa a Banyoles y el lago del mismo nombre, que además es su principal reclamo turístico. Por cierto… ¿sabíais que además es uno de los municipios donde mejor se vive de España?

Aspecto del lago de Banyoles. Appie Verschoor (Flickr)

Aspecto del lago de Banyoles. (Appie Verschoor-Flickr)

2. Tossa de Mar (Gerona).

No nos movemos de Gerona, pero esta vez nos vamos a la Costa Brava para adentrarnos en este curioso pueblo amurallado, con torreones del siglo XII, y con playas y calas de aguas cristalinas. Un verdadero paraíso para el turista.

Vista parcial de una de las playas de Tossa de Mar y de parte de su muralla. Jorge Franganillo (Flickr)

Vista parcial de una de las playas de Tossa de Mar y de parte de su muralla. (Jorge Franganillo-Flickr)

3. Miravet (Tarragona).

A los pies del río Ebro (literalmente a sus pies) se encuentra este bello y tranquilo pueblo en el que destaca su castillo. Una buena opción para desconectar del mundanal ruido de la ciudad. Tan poco ruido hay que en él todavía funciona el único transbordador sin motor que existe para cruzar el río de orilla a orilla.

Río Ebro y, de fondo, Miravet, prácticamente incrustado entre el propio río y la montaña. Martin Cox (Flickr)

Río Ebro y, de fondo, Miravet, prácticamente incrustado entre el propio río y la montaña. (Martin Cox-Flickr)

4. Besalú (Gerona).

La entrada a Besalú no puede ser más espectacular. Tendremos que cruzar sobre el río Fluviá a través de un puente románico con pequeñas torres medievales. Solo así podremos acceder al casco urbano, lleno de vestigios históricos, sobre todo judíos, pero también cristianos con alguna abadía que merece la pena visitar.

Puente románico de entrada a Besalú. Sergio Segarra (Flickr)

Puente románico de entrada a Besalú. (Sergio Segarra-Flickr)

5. Cadaqués (Gerona).

El pueblo de Dalí por excelencia es Cadaqués. Antes de eso era un lugar de pescadores, casi aislado entre el mar y la montaña. Pero el pintor surrealista fue su mejor publicidad. Te quedarás prendado de sus casas blancas y sus calles empedradas.

Cadaqués. Miguel Campo (Flickr)

Cadaqués. (Miguel Campo-Flickr)

6. Tahull (Lleida).

Bien podríamos decir que la capital de la España románica es la comarca de Tahull. Donde podemos encontrar la célebre iglesia de San Clemente de Tahull y su archiconocido pantocrátor. Además de arte, aquí encontrarás mucha naturaleza ya que el pueblo se encuentra a los pies de los Pirineos.

Famosa iglesia de San Clemente en Tahull. Ferran Pestaña (Flickr)

Famosa iglesia de San Clemente en Tahull. (Ferran Pestaña-Flickr)

7. Peratallada (Gerona).

En la comarca gerundense del Bajo Ampurdán encontramos esta joya de apenas medio millar de habitantes declarada Conjunto Histórico-Artístico por ser uno de los núcleos de arquitectura medieval más importantes y mejor conservados de Cataluña.

Calle de Peratallada. Jose Manuel Mota (Flickr)

Calle de Peratallada. (Jose Manuel Mota-Flickr)

8. Castellfollit de la Roca (Girona).

¿Cómo ha sido posible poder edificar ahí? Será lo primero que te preguntes porque verdaderamente este pueblo (¡de apenas 1 kilómetro cuadrado!) desafía las leyes de la gravedad. El pueblo está asentado en un riscal basáltico, a más de 50 metros de altura, formando parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha.

Castellfollit de la Roca, una hilera de casas sobre el basalto. SBA73 (Flickr)

Castellfollit de la Roca, una hilera de casas sobre el basalto. (SBA73-Flickr)

9. Rupit i Pruit (Barcelona).

Este pueblo (que hasta 1977 eran dos, Rupit y Pruit) es una explosión de contrastes: los de la pizarra con la que están hechas sus casas con los de las flores que adornan sus balcones. Otro prodigio de la ingeniería medieval ya que está asentado en un cerro, rodeado de bosque, y junto al Salt de Sallent, un salto de agua de 90 metros de altura. Casi nada.

Plaza en Rupit: pizarra y flores a partes iguales. Jose Manuel Mota (Flickr)

Plaza en Rupit: pizarra y flores a partes iguales. (Jose Manuel Mota-Flickr)

10. Sitges (Barcelona).

Vamos a desmitificar Sitges. Al margen de su animada vida nocturna, y de su ambiente, se trata de un pueblo muy bonito y con alma. Porque admitámoslo, el pueblo con alma también es bonito, y Sitges lo es, con sus calles, sus playas… y a tiro de piedra de Barcelona, para que puedas acercarte cuando vayas a la Ciudad Condal.

Sitges. Jef Nickerson (Flickr)

Sitges. (Jef Nickerson-Flickr)

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