10 situaciones que has vivido (o vivirás) como viajero

Por mucho que viajemos a lugares diferentes, a todos nos pueden ocurrir las mismas cosas. De esta lista que hemos confeccionado, puede que todas no te hayan ocurrido pero estamos seguros que con alguna te sientes identificado. Y al final son anécdotas graciosas que se quedan como una experiencia más del viaje.

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1. ¡No me entienden!

Efectivamente, vas a un país donde no hablan inglés, menos tu idioma, y tú quieres expresarte pero no te entienden. Y es ahí donde empieza el lenguaje de signos. Es como jugar a las películas. Pero por Dios, si lo único que quieres es que te echen hielo en el café, ¿tan complicado es? Aunque os diremos que no hace falta irte a otro país. Aquí en España puedes pedir una cosa en un sitio y que te traigan otra porque se llame de manera diferente.

 

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2. Retrasos en el aeropuerto.

¡Qué levante la mano quien haya salido puntual siempre! No, es imposible. Los aviones siempre salen con retraso. Mucho o poco pero nunca cumplen el horario exacto.

 

 

3. ¡Que se calle ese niño!

Ocho horas en autobús o en avión son muchas horas pero más te lo parecerán si a tu lado, vaya por Dios qué casualidad, se ha puesto una madre con su hijo de 0 a 5 años que llorará y gritará continuamente en tu oreja. O peor aún, te vomitará.

 

 

4. Problemas con el equipaje.

Esta categoría es amplia. Va desde que se te rompa la rueda de una maleta, un asa o la cremallera; hasta la pérdida del equipaje en el aeropuerto o que te dejes la mochila en cualquier sitio. Cualquiera de las circunstancias (unas más que otras, lo sabemos) pueden amargarte un viaje así que lo mejor es que si tiene que ocurrirte, que te pase al llegar a tu casa. Ah, y luego también están algunos registros de equipajes… eso de abrir tu maleta (que es como abrir tu intimidad) a dos agentes desconocidos con guantes que, ni cortos ni perezosos, van a hurgar en mayor o menor medida para intentar encontrar un alijo de dos toneladas de lo que sea. ¡Qué pelmazos!

 

 

5. Tomar prestado en el hotel.

Venga, confesad vuestros pecados. Una pastilla de jabón, el champú, un peine, un boli, una libreta, el gorro de baño… y toallas varias. Cualquiera de estos artículos está diciéndote ‘llévame, llévame’ y alguna vez caes y te lo llevas. Va en nuestro carácter español, no te apures.

 

 

6. Me he perdido en el metro.

Hay muchas redes de metro en el mundo y algunas muuuuy complicadas. Es un clásico cogerte la línea que no es, o cogerla en otro sentido, o montarte en un tren que no pasa por donde tú crees que pasaba, o algunos transbordos imposibles. En fin, el metro da para mucho. Y luego están los problemas para sacar un billete: mil tarifas diferentes a mil sitios distintos. Al final sacas uno que no es, te pilla el revisor y tendrás que darle pena para que te deje marchar.

 

 

 

7. Ir con el plano a todas partes.

Se te nota que eres guiri por muchas cosas, pero el plano es una muy evidente. Sustituye el plano por Google Maps… da igual, se te nota lo mismo. Con el plano es más gracioso porque te paras con él en una esquina y empiezas a girarlo sobre un eje sin parar, a marear las calles de tu alrededor. Pero acabarás encontrándote, no te preocupes.

 

 

8. Problemas con el clima.

En el lugar donde vives sabes perfectamente si tienes que cogerte una chaqueta, si suele llover mucho o poco, si puedes ir de manga corta, etc. Pero donde vas, a pesar de haberte informado antes, al final te sobra ropa de abrigo o lo que es peor… vas muy ligero y tienes que acabar pasando a una tienda a comprarte una sudadera barata y horrible que al final acabarás usando más de lo que te piensas.

 

 

9. Regatear.

Piensas que allá donde vas puedes regatear pero tu interlocutor no es tonto y tú crees que eres muy listo. Acabarás frustrado la mayoría de las veces y cuando crees que has hecho el negocio del siglo, piensa que nadie te va a vender algo lo suficientemente barato como para no sacarle rendimiento. Si te lo vende a un precio, es porque puede vendértelo a ese precio y lo vale, no porque sea un chollo. Pero tú dale, a regatear.

 

 

10. Comprar souvenirs absurdos.

Cuando lo ves en los demás crees que es hortera. Pero luego vas tú a cualquier sitio y eres uno más comprando imanes, bolis, camiseta de ‘I <3 Lo que sea’, etc. Eres como los demás.

 


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David García

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