Las mejores cuevas de cantabria(Istock)
Si recientemente te contamos qué ver y qué hacer en Cantabria, ahora queremos profundizar (nunca mejor dicho) en otra parte menos visible pero igual de interesante de una de las comunidades autónomas más bonitas de España: sus cuevas. Ningún otro lugar del mundo aglutina tantas cuevas con arte rupestre en sus paredes. En El Viajero Fisgón destacamos algunas de ellas y también otras cuevas que, aunque no tengan manifestaciones de arte rupestre, también hay que ver en Cantabria…
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La cueva de Altamira es una referencia mundial del arte rupestre prehistórico y el primer lugar del mundo donde se identificó la existencia del arte rupestre en el Paleolítico Superior. Sólo 5 personas, elegidas de forma aleatoria entre quienes visitan el museo en el día indicado (los viernes, en la actualidad), tienen la oportunidad de ver la cueva de Altamira cada semana y admirar sus pinturas de bisontes, ciervos, manos y diferentes signos. La visita para los afortunados, que deben tener una edad mínima de 16 años, dura 37 minutos y se realiza siguiendo un estricto protocolo de indumentaria e iluminación.
El Soplao es una espectacular cueva descubierta a comienzos del siglo XX y situada en la sierra de Arnero, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa. Estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, dientes de perro y otras curiosas formaciones rocosas menos comunes destacan en esta cueva con un rico patrimonio de arqueología industrial minera en su entorno.
En Puente Viesgo encontramos el conjunto de cuevas de Monte Castillo, otro de los yacimientos de arte prehistórico más importantes que se conocen. Está formado por la cueva de El Castillo, descubierta en 1903, y por las cuevas de Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas. Todas ellas han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque sólo están abiertas al público las cuevas de El Castillo y de Las Monedas.
Otra de las cuevas de Cantabria reconocidas por la UNESCO (en este caso, como Patrimonio Mundial) es la cueva del Moro Chufín. Se halla en Riclones, en el término municipal de Rionansa, y destaca por sus sencillos grabados y sus pinturas rojas de animales que aparecen representados de forma simbólica.
La cueva de El Pendo, cerca de la localidad de Escobedo de Camargo, fue descubierta en 1878 por Marcelino Sanz de Sautuola. En ella sobresale El friso de las pinturas, un gran panel de 25 metros de largo con representaciones de animales y signos que podrían proceder de hace 20.000 años.
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La Cueva de Las Covalanas, conocida de forma popular como la cueva de las ciervas rojas, se encuentra en las proximidades de Ramales de la Victoria. Se trata de una pequeña cavidad con dos galerías –una de ellas con pinturas rupestres del Paleolítico- que comparten una zona común y donde también encontramos representaciones con un trazado punteado.
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