España es un país lleno de tradiciones únicas y sorprendentes, y una de las más llamativas tiene lugar cada año en la pequeña localidad de Castrillo de Murcia, en la provincia de Burgos. Hablamos de El Colacho, una fiesta ancestral que genera tanta curiosidad como asombro tanto entre visitantes nacionales como internacionales. ¿En qué consiste exactamente esta celebración? ¿Por qué los vecinos de este pueblo saltan por encima de bebés recién nacidos? En este artículo te contamos todos los detalles sobre una de las costumbres más peculiares de Castilla y León.
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El Colacho es la figura central de la Fiesta del Colacho, una tradición que se remonta al siglo XVII y que se celebra anualmente el domingo siguiente al Corpus Christi en Castrillo de Murcia. Este personaje, ataviado con un traje amarillo y rojo y una máscara aterradora, simboliza al diablo. Su misión es recorrer las calles del pueblo al ritmo de tambores y saltar por encima de los bebés nacidos durante el año, que son colocados cuidadosamente sobre colchones o mantas en mitad de la vía pública.
El origen de El Colacho está envuelto en misterio, aunque se cree que combina elementos del catolicismo y antiguas tradiciones paganas. El acto de saltar por encima de los bebés representa, según la creencia popular, la purificación y protección de los pequeños frente a los males y pecados originales. De este modo, el Colacho «expulsa» el mal y garantiza buena salud y fortuna a los recién nacidos.
La iglesia no siempre ha visto con buenos ojos esta costumbre, aunque con el paso del tiempo se ha convertido en un atractivo turístico y cultural que pone a Castrillo de Murcia en el mapa cada mes de junio.
La fiesta comienza varios días antes del gran salto, con procesiones, misas y reuniones familiares. Sin embargo, el momento clave tiene lugar el domingo después del Corpus. Ese día, los bebés, vestidos de blanco y con apenas unos meses de vida, son colocados en colchones alineados en las calles principales del pueblo.
El Colacho y sus ayudantes —los llamados ‘atabalero’— recorren el pueblo entre música de tambores y petardos. Cuando llega el momento, el Colacho toma carrerilla y salta por encima de los bebés, en un gesto que, pese a su espectacularidad, se realiza con sumo cuidado y bajo la atenta mirada de los padres y vecinos.
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El salto de El Colacho no es el único ritual del día, aunque sí el más mediático. Tras el salto, los familiares de los bebés recogen a los pequeños y reciben la bendición de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva, organizadora del evento. Se dice que, después del salto, los bebés quedan protegidos frente a enfermedades y desgracias.
El Colacho, además de saltar, corre por las calles azotando suavemente a los presentes con una especie de látigo de crines de caballo, en un gesto simbólico que ahuyenta a los malos espíritus. Todo el pueblo participa de la fiesta con alegría y orgullo, manteniendo viva una costumbre que ha resistido el paso de los siglos.
Aunque pueda parecer chocante desde fuera, para los habitantes de Castrillo de Murcia El Colacho es mucho más que una fiesta: es un símbolo de identidad y comunidad. Cada año, familias de toda España viajan hasta el pueblo para que sus hijos participen en este ritual de protección. Además, la celebración se ha convertido en un atractivo turístico, recibiendo la visita de curiosos y medios de comunicación de todo el mundo.
El secreto de su vigencia reside en el equilibrio entre el respeto a las raíces y la adaptación a los nuevos tiempos. La organización asegura todas las medidas de seguridad, y los padres de los bebés pueden decidir si participan o no en el evento.
La fama de El Colacho ha traspasado fronteras, convirtiendo a Castrillo de Murcia en un destino imprescindible para los amantes de las tradiciones populares. Burgos, una provincia que ya destaca por su riqueza patrimonial, suma así un motivo más para ser visitada en los meses de primavera y verano.
Además de presenciar El Colacho, quienes se acercan hasta la zona pueden disfrutar de la hospitalidad de sus gentes, la gastronomía local y el entorno natural característico de la comarca de Odra-Pisuerga. Sin duda, es una oportunidad única para conocer la España más auténtica y festiva.
¿Es seguro para los bebés? ¿Se puede participar si no eres del pueblo? Estas son algunas de las dudas más habituales:
Si estás pensando en acercarte a Castrillo de Murcia para vivir El Colacho en persona, te recomendamos llegar con antelación, ya que el pueblo se llena de visitantes durante esos días. Lleva ropa y calzado cómodos, respeta las normas de la organización y, sobre todo, disfruta del ambiente festivo y acogedor que caracteriza a esta singular celebración burgalesa.
En definitiva, El Colacho es una de esas tradiciones que sorprenden y fascinan a partes iguales, y que demuestra la riqueza cultural y la diversidad de costumbres que se mantienen vivas en los pueblos de España. Si tienes la oportunidad, no dudes en acercarte a Castrillo de Murcia y descubrirla por ti mismo.
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