El destino español que vuelve locos a los franceses (Chat GPT)
Durante muchos años, España se ha convertido en uno de los destinos predilectos para los jubilados franceses. Aunque Europa ofrece sueldos altos y la promesa de una vida acomodada, hay algo especial en España que atrae especialmente a quienes buscan disfrutar al máximo de su jubilación. Y dentro de nuestro país, hay un lugar en concreto que parece tener un magnetismo difícil de igualar.
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El destino que más llama la atención de los jubilados franceses, son las Islas Canarias, la que sin duda, poseen un clima privilegiado. Durante todo el año, las temperaturas se mantienen suaves, moviéndose entre los 20 y los 26 grados, lo que permite olvidarse por completo de los inviernos duros del resto de Europa. Esta característica convierte a las islas en un refugio perfecto para quienes huyen del frío, como sucede con muchos ciudadanos franceses que deciden hacer las maletas y establecerse aquí de manera permanente.
La experiencia de muchos jubilados galos así lo confirma. Claudine, una exprofesora de 67 años, cuenta cómo ella y su marido decidieron mudarse a Puerto de la Cruz tras un breve viaje de exploración. Ahora, asegura que no se plantea volver a su país de origen. Historias como la suya se repiten en numerosos foros y redes sociales, donde los recién llegados comparten sus vivencias y animan a otros a dar el paso.
El clima no solo es agradable, sino que también influye en la salud. El ambiente marino, la luminosidad constante y la posibilidad de hacer vida al aire libre repercuten directamente en el bienestar físico y mental. Jean-Marc, otro jubilado francés residente en Tenerife, destaca cómo ha mejorado su calidad de vida desde que vive en la isla: antes dependía de medicamentos para el reumatismo y ahora apenas los necesita.
Además, el Sistema Nacional de Salud español ofrece una atención accesible y de calidad, lo que da tranquilidad a quienes deciden pasar aquí sus años dorados.
Para los franceses que llegan desde ciudades como París, el coste de la vida en Canarias resulta especialmente atractivo. Comer fuera es bastante asequible, con menús que rondan los 10-15 euros por persona. El alquiler de un apartamento con vistas al mar va de los 500 a los 700 euros mensuales, cifras considerablemente menores que en la capital francesa.
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Las compras en supermercados también resultan más económicas, y muchos expatriados notan una diferencia de entre el 20% y el 30% respecto a lo que gastaban en su país. Todo esto se traduce en una mayor capacidad para disfrutar del ocio y de las actividades cotidianas sin preocupaciones excesivas por el presupuesto.
Lejos de la imagen del jubilado pasivo, quienes se mudan a las Islas Canarias suelen llevar una vida muy activa. Las opciones son casi infinitas: clases de yoga, senderismo en el Parque Nacional del Teide, aquagym, talleres creativos, juegos de cartas, bailes latinos, coros, excursiones culturales y, por supuesto, la participación en eventos tan emblemáticos como el Carnaval de Santa Cruz.
Uno de los aspectos mejor valorados por los recién llegados es el carácter abierto y cercano de la población canaria. Los locales destacan por su simpatía y sentido del humor, lo que facilita la integración y la creación de nuevas amistades.
Muchos de los que ya han dado el salto a Canarias recomiendan tomarse un tiempo antes de tomar una decisión definitiva. Probar a vivir unos meses como turistas, sin realizar trámites administrativos, permite conocer bien la zona y asegurarse de que es el destino adecuado. Algunos aconsejan incluso mantener su residencia fiscal y administrativa en Francia durante un tiempo, para evitar complicaciones y poder valorar con calma los pros y contras.
El auge de extranjeros y turistas que desean establecerse en las islas también tiene sus consecuencias. En el último año, los alquileres en Tenerife han subido casi un 10%, según datos recientes. Esto supone un tema compliocado para los habitantes locales, ya que el salario medio en Canarias es de los más bajos de España.
La presión turística y la llegada masiva de nuevos residentes han llevado a la población autóctona a pedir medidas que protejan su modo de vida y garanticen el acceso a la vivienda. En los primeros ocho meses del último año, España batió récords en número de turistas internacionales, y en Canarias se registraron más de 10 millones de visitantes extranjeros. Esta situación ha dado lugar a protestas y demandas de limitaciones para preservar la calidad de vida de quienes nacieron y crecieron en las islas.
Las Islas Canarias ofrecen un equilibrio difícil de encontrar: clima agradable, precios asequibles, buena atención sanitaria y un entorno social acogedor. No es de extrañar que tantos jubilados franceses –y de otros países europeos– las elijan para comenzar una nueva etapa repleta de oportunidades y bienestar. Eso sí, siempre con respeto por la cultura y las necesidades de quienes han hecho de este paraíso su hogar desde hace generaciones.
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