Descubre el misterio de las 11 iglesias de Lalibela en Etiopía, joyas talladas bajo la roca y Patrimonio de la...
Lalibela, una pequeña localidad situada en el norte de Etiopía, es uno de esos lugares que parecen sacados de un sueño o de una leyenda antigua. Famosa en todo el mundo por sus impresionantes iglesias excavadas en la roca, este destino es el corazón espiritual de la Iglesia ortodoxa etíope y una auténtica joya arquitectónica que no deja indiferente a ningún viajero curioso.
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Ubicada en la región de Amhara y rodeada de montañas, Lalibela destaca por su atmósfera mística y tranquila. Aquí, el tiempo parece haberse detenido, y la vida gira en torno a la fe y las tradiciones que se mantienen intactas desde hace siglos. Sin embargo, lo que realmente coloca a Lalibela en el mapa mundial es su conjunto de once iglesias monolíticas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.
Las iglesias de Lalibela no se construyeron al uso tradicional, sino que fueron talladas directamente en la roca volcánica rojiza de la zona. Se cree que estas increíbles edificaciones datan del siglo XII, durante el reinado del rey Lalibela, quien quiso crear una «Nueva Jerusalén» para los cristianos ortodoxos de Etiopía. La leyenda cuenta que la construcción se llevó a cabo con ayuda divina y en tiempo récord, lo que alimenta el halo de misterio que las rodea.
Cada iglesia fue esculpida desde el techo hacia abajo, extrayendo toneladas de piedra para crear no solo los templos, sino también pasadizos, patios y túneles que las conectan entre sí. La sensación al recorrer estos espacios es la de adentrarse en un laberinto sagrado, donde la arquitectura y la espiritualidad se funden de manera única.
Las once iglesias se dividen en dos grupos principales, separados por el canal del río Yordanos, que representa simbólicamente el río Jordán. Cada conjunto simboliza Jerusalén, y la disposición de los templos no es casual: responde a un complejo simbolismo religioso cargado de referencias bíblicas.
Entre las iglesias más famosas destaca la de Bet Giyorgis (la iglesia de San Jorge), reconocible por su planta en forma de cruz griega. Tallada con una precisión asombrosa, es la más fotografiada y admirada por los visitantes. Otras como Bet Medhane Alem, considerada la iglesia monolítica más grande del mundo, y Bet Maryam, con su decoración interior y frescos antiguos, también impresionan por sus dimensiones y detalles arquitectónicos.
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Lalibela no es solo un destino turístico, sino un centro de peregrinación activo para los etíopes ortodoxos. Durante las principales festividades religiosas, como la Timkat (Epifanía etíope), miles de fieles se congregan en la localidad para participar en rituales y procesiones llenas de color y devoción. Es un espectáculo único en el mundo, donde la espiritualidad y la cultura local se manifiestan en su máxima expresión.
A pesar de los estudios arqueológicos y las investigaciones históricas, sigue habiendo muchas incógnitas en torno a cómo se construyeron estas iglesias. La precisión de los cortes, la escala de las estructuras y la complejidad de los pasadizos subterráneos han dado pie a numerosas teorías. Algunos hablan de la intervención de artesanos extranjeros, mientras que otros insisten en la ayuda sobrenatural mencionada en las crónicas antiguas.
Lo que es indudable es que Lalibela sigue siendo un enigma arquitectónico y espiritual. Cada piedra tallada parece esconder una historia, y cada rincón invita a la reflexión sobre la capacidad humana para crear obras que trascienden el tiempo.
Si estás pensando en viajar a Etiopía, incluir Lalibela en tu itinerario es una apuesta segura. La mejor época para visitar es durante la estación seca, de octubre a marzo, cuando el clima es más agradable y los caminos están en mejores condiciones.
La visita a las iglesias se puede hacer con guía local, lo que te permitirá comprender mejor el contexto histórico y religioso. No olvides llevar ropa adecuada, ya que se trata de lugares sagrados, y respeta siempre las costumbres de los habitantes y los peregrinos.
Además de las iglesias, la localidad en sí es un lugar encantador para pasear, perderse por sus mercados tradicionales y disfrutar de la hospitalidad etíope. La gastronomía local, a base de injera y guisos especiados, es otra experiencia que no deberías perderte.
Lalibela y sus once iglesias excavadas en la roca son mucho más que un conjunto monumental. Representan la fe inquebrantable de un pueblo, la creatividad sin límites de sus constructores y el misterio que aún envuelve a una de las grandes maravillas del mundo antiguo. Ya seas amante de la historia, el arte, la arquitectura o la espiritualidad, este rincón de Etiopía te dejará una huella imborrable.
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