Llevan ahí tiempo pero es ahora cuando nos fijamos en ellos gracias a la moda de la tematización. También en la gastronomía. Son ocurrentes, son distintos, son originales, algunos estrafalarios, son restaurantes temáticos de aquí y acullá. Sí, la comida es lo de menos.
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Comer a ciegas. Se lleva eso de ponérselo difícil al comensal. Lo de vivir experiencias, ¿os suena? Pues en este proyecto internacional iniciado en 2004 –además de en Barcelona, tiene locales en Londres, París, St. Petesburgo y Nairobi- se come en oscuridad total y son las personas que tienen discapacidad visual las que sirven y son guía en las mesas.
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La Ciudad de las Ciencias y las Artes tiene una parada culinaria en el restaurante del Oceanográfico. Si en el anterior restaurante lo importante es no ver, en este comedor sumergido en donde se ofrecen menús variados de lo que se trata es de abrir bien los ojos y no bajar la cabeza ante los 10.000 peces pelágicos. Diseño más o menos de vanguardia, iluminación cuidada y vistas al espectáculo acuático.
3. Enigmatium, Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao
Otra cena a ciegas, aunque no especialmente para invidentes. El misterio de estos restaurantes temáticos reside primero en acumular pistas para encontrar sus ubicaciones. Una vez en ellos, los platos se compaginan con acertijos, enigmas y trucos de magia. A reloj parado, para que la experiencia sea más auténtica. Sin duda, unos restaurantes para ejercitar la mente.
4. The Hush Rock, Vigo
Directamente se anuncia como restaurante temático, en este caso del mundo del rock&roll, claro. Pósters, discos y carteles, música en directo, camisetas, tapeo y cervezas, y, por supuesto, clientela galleguiña rockera cien por cien.
5. Aventura Gastronómica, Toledo
¿Qué tendrá eso de masticar a oscuras? De nuevo encontramos otro restaurante cuyo gancho es no ver ni papa. Junto al mismo Alcázar, en el centro de la ciudad, el salón Fantasía –con capacidad para 450 comensales y con decoración de estilo romano- pone a prueba los sentidos para tratar de averiguar los ingredientes y los sabores que sobran o faltan.
Esta escuela de postres y pastelería tiene un restaurante único en el mundo ya que se limita a servir los platos más dulces –ojo, también salados, claro está- y sofisticados. Innovación y tradición, técnica y experiencia, se dan la mano para reivindicar la personalidad del concepto postre. Los golosos tienen un lugar imprescindible.
7. El Templo del Placer, Madrid y Barcelona
Tenía que incluirse algún restaurante de este ramo. Con ese nombre, no deja demasiadas dudas, estamos en territorio de despedidas de soltero/a. Acceso a través de contraseña, mesas de grupo, animación procaz, espectáculo participativo, boys y strippers, show de drag-queen y hasta congas. Restaurante erótico, por lo que además de toda la parafernalia, también se come. Sin segundas. O no. Nos lo han contado.
8. Sana Sana, Sevilla
Una tabla periódica. Fonendos, otoscopios y material quirúrgico. Parece que sí, que este bar y restaurante de tapas tiene una temática clara: salud, medicina y farmacia. El personal lleva su uniforme correspondiente para operar. La cerveza se sirve en probetas, el vino en matraces y los chupitos en tubos de ensayo. Sana, sana, culito de rana…
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