1. Songos, Perú
Una de las excursiones básicas de la sierra limeña. Las cataratas de Songos se complementan con unos descensos por roca pulida que finalizan en un perfecto chof sobre las aguas limpias de una poza.
¡Cómo nos gusta chapotear! Aunque los parques acuáticos urbanos están bien, no tienen ni punto de comparación con estos toboganes sin cloro ni quioscos de helados, en mitad de la naturaleza, salvajes a merced de la corriente incontrolable. Son paisajes inusitados, descensos provocados por el efecto de la erosión a lo largo del tiempo, canales estrechos o pendientes pulidas que tientan a los bañistas camperos a dejarse arrastrar. La naturaleza y sus sorpresas recreativas.
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