Estos pancakes japoneses se llaman Kasutera o Castella, que proviene del portugués «Pão de Castela» (pan de Castilla). Se trata de un bizcocho muy esponjoso, de origen portugués y llevado a Japón por mercaderes del siglo XVI. Este dulce llegaba por el puerto de Nagasaki, abierto al comercio exterior, donde era muy útil para los marineros, ya que podía conservarse durante un largo período de tiempo. Con los años, la receta cambió para adaptarse a los paladares japoneses, por lo que ya es considerada una especialidad de la isla de Nagasaki.
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Este plato suele venderse en cajas largas, siendo cada pastel de unos 27 cm de largo.
Y si los acompañas con miel de arce… ¡Riquísimos!
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