Si eres de los que disfruta descubriendo platos exóticos y la gastronomía internacional, seguro que en algún momento has oído hablar del Sannakji, un manjar tradicional de Corea del Sur que no deja indiferente a nadie. Este plato, que consiste en pulpo servido prácticamente vivo, ha captado la atención de curiosos y amantes de la comida por igual, pero también ha generado cierta polémica debido a los riesgos asociados a su consumo. De hecho, no es raro encontrar titulares que advierten que el Sannakji es responsable de varias muertes cada año. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este plato tan peculiar?
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El Sannakji es una especialidad coreana que consiste en servir pequeños pulpos, conocidos como nakji, cortados en trozos mientras aún están vivos o, en ocasiones, el pulpo entero. Los tentáculos se sirven inmediatamente tras ser cortados, por lo que todavía se mueven en el plato. La textura y la frescura son el principal atractivo para los que se atreven a probarlo, ya que los tentáculos se retuercen y mantienen su característico movimiento por la acción de los nervios.
En la cultura gastronómica coreana, la frescura de los ingredientes es un valor fundamental. El Sannakji representa el culmen de esa frescura, y se considera un manjar que demuestra el coraje y la autenticidad del comensal. Además, existe la creencia de que el pulpo crudo aporta beneficios para la salud, como un alto contenido en proteínas y minerales esenciales. Muchos restaurantes tradicionales y puestos callejeros en ciudades como Seúl ofrecen este plato, atrayendo tanto a locales como a turistas en busca de una experiencia culinaria única.
Comer Sannakji no es solo un acto gastronómico, sino todo un ritual. Normalmente, se sirve acompañado de salsas como el aceite de sésamo con sal, que ayuda a potenciar el sabor del pulpo. Los trozos se pinchan con los palillos y se mastican cuidadosamente. Aquí reside uno de los principales riesgos: los tentáculos, aún en movimiento, pueden adherirse a la garganta o al paladar, dificultando la deglución.
El mayor peligro del Sannakji radica en la capacidad de succión de los tentáculos. Aunque el pulpo esté troceado, sus ventosas siguen activas y pueden pegarse a la boca o la garganta del comensal. Esto puede provocar asfixia si no se mastica lo suficiente o si se intenta tragar piezas demasiado grandes. Según reportes locales y medios internacionales, cada año se producen varios casos de asfixia, algunos de ellos fatales, relacionados directamente con el consumo de Sannakji.
Las autoridades sanitarias de Corea del Sur han advertido en numerosas ocasiones sobre el peligro de comer Sannakji, especialmente para personas mayores o aquellas con dificultades para masticar. Se estima que entre tres y seis personas mueren cada año en el país por asfixia tras consumir este plato. Aunque pueda parecer una cifra pequeña, es un dato llamativo para un alimento tan específico y tradicional.
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Si, a pesar de los riesgos, decides probar el Sannakji durante un viaje a Corea del Sur o en algún restaurante especializado, es importante seguir algunos consejos básicos:
El Sannakji no solo es polémico por sus riesgos físicos, sino también por cuestiones éticas y de bienestar animal. Muchos defensores de los derechos de los animales consideran inaceptable el consumo de animales vivos, y existen campañas que buscan limitar o incluso prohibir este tipo de prácticas. Por otro lado, los defensores de la tradición argumentan que se trata de un elemento cultural profundamente arraigado en la historia coreana, y que debe respetarse como parte de su patrimonio gastronómico.
Para los que quieran experimentar sabores coreanos sin asumir los riesgos del Sannakji, existen otras opciones menos extremas. El ojingeo hoe, por ejemplo, es calamar crudo cortado en tiras y servido sin movimiento, o el sundubu jjigae, un guiso de tofu suave que se ha popularizado por su sabor reconfortante. Además, el Sannakji ha aparecido en numerosos programas de televisión y vídeos en redes sociales, lo que ha contribuido a su fama internacional.
La decisión de probar Sannakji es muy personal. Para algunos, supone un reto gastronómico y una oportunidad de conectar con la cultura coreana de una forma auténtica. Para otros, el riesgo y las implicaciones éticas son motivos suficientes para rechazarlo. Lo cierto es que, más allá de la polémica, el Sannakji es un reflejo de la diversidad y la riqueza de la cocina mundial, así como de los debates que surgen en torno a nuestras costumbres alimentarias.
En definitiva, el Sannakji es mucho más que una simple curiosidad culinaria: es un plato que pone a prueba los sentidos, la valentía y la conciencia de quienes deciden enfrentarse a él. Lo fundamental, como en todo, es informarse, ser prudente y disfrutar de la experiencia con respeto y responsabilidad.
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