Los 5 mejores barrios chinos del mundo

26 marzo, 2015 - Miguel Á. Palomo

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Los 5 mejores barrios chinos del mundo

China fuera de China. No hay ciudad metrópoli que se precie y que no reserve en su callejero un distrito llamado Chinatown. La acción migratoria de la actual superpotencia fue clave para la configuración urbana de países muy alejados en distancia y cultura. Su condición de barrios encerrados en sí mismos pero en constante crecimiento y con vida palpitante les ha dotado de un misterio muy atractivo para el turismo, sirviendo además de fuente de interés al cine, la literatura o la gastronomía. Ahí está el barrio chino de Blade Runner como icono de una civilización que convive con la tecnología, ha aprendido a comer tallarines con palillos y se ve reflejada en enormes pantallas de televisión callejeras. Toronto, Melbourne, Yokohama, Singapur, Buenos Aires, Londres, Ciudad de México… Hay muchos. Pero estos son nuestros 5 barrios chinos elegidos.

1. Manila, Filipinas

Binondo, el Intramuros chino. El que pasa por ser el Chinatown más antiguo del mundo es en realidad un gueto con muros levantados en 1594 por la voluntad de los colonos españoles de arrinconar a la población china en la margen derecha del río Pasig. Hoy los muros no se han derribado y la visita al barrio es obligada para descubrir los mercados, los puestos de comida y antros de los chinoys (filipinos chinos). Un hervidero digno de ver.

Manila / Foto: Krista Garcia

2. San Francisco, Estados Unidos

Todo un símbolo de la fiebre del oro, es la comunidad china más antigua de Occidente y la más grande de la costa oeste, asentada en 1840 aunque la fisonomía del barrio se vio alterada por el terremoto de 1906. En pleno centro de la ciudad, por lo que es difícil no toparse con él aunque lo ideal es entrar por su famosa Puerta del Dragón, merece la pena perderse por las calles de sus más de veinte manzanas que, desde el amanecer, se llenan de cajas de pescado y frutas exóticas como inicio de una frenética actividad que encuentra algo de paz en las posturas de tai-chi practicadas en la plaza Portsmouth. Es el escenario de Golpe en la pequeña China y el lugar de nacimiento de su vecino más ilustre: Bruce Lee.

San Francisco / Foto: Allie_Caulfield

3. Liverpool, Gran Bretaña

Por supuesto, en Europa también hay barrios chinos de enorme peso y encanto: París, Ámsterdam, Amberes y, dentro de las islas, el de Londres. Pero este es un fiel exponente por su tradición y antigüedad. De hecho, su comunidad china es la de mayor arraigo del continente gracias al trasiego comercial durante el siglo XIX desde Hong Kong o Shanghái. Asentado primero en la zona portuaria y, tras la guerra, en el centro de la ciudad en los límites de las calles Nelson y Berry, el barrio está perfectamente conservado y ambientado desde que se cruza el umbral de su lujosa portada traída directamente de China.

Liverpool / Foto: Bev Goodwin

4. Lima, Perú

Capón –bautizado así por la antigua venta de cerdos castrados- es el segundo Chinatown más populoso, con más de un millón trescientos mil ciudadanos de procedencia china. En el centro histórico de la ciudad, con entrada por una puerta de tres arcos inaugurada en 1971, no faltan mercados y tiendas en calles peatonales, tres templos tradicionales, uno de ellos dedicado a la enseñanza de artes marciales, y los mejores y más auténticos restaurantes chifas en los que ponerse morado con esa mezcla sabrosa y ahora tan de moda de las dos gastronomías, la china y la peruana. Al rico wantán frito y arroz chaufa.

Lima / Foto: David Berkowitz

5. Nueva York, Estados Unidos

El más grande en suelo occidental, es el Chinatown que crece y crece en Manhattan. Desde mediados del siglo XIX y, sobre todo, desde la abolición de la Ley de Exclusión en 1943, el barrio no ha dejado de ampliar sus difusas fronteras en el Downtown, engullendo a Little Italy con Canal Street como arteria principal y la calle Moth como epicentro original. El gigante es una explosión sensorial de colores, olores y, claro, sabores. Salen a la calle la fruta, el pescado y las especias, mientras las baratijas, las imitaciones, los textiles y la electrónica se venden en todo tipo de locales y comercios. Exceso de información. La población se agolpa y convive con el turista que se queda atónito ante, por ejemplo, la procesión de un funeral con la estatua de Confucio al fondo.

Nueva York / Foto: PeterJBellis

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