1. Ítaka Tabernita
Una tabernita muy, muy griega no es, lo admitimos, porque entre otras delicias se despachan enchiladas, fajitas o kofte. Pero entre Arc de Triomf y el parque de Ciutadella, Ítaka promete también un viaje hacia la Grecia más saludable. Bueno, más vegetariana, la base de una carta que entra por los ojos y que no tiene nada de insípida y sí mucho de suculenta. Entre las especialidades griegas, por supuesto hay cabida para las ensaladas, los canelones, el hummus de verdad con su pan de pita de verdad, y el yogur griego caserísimo. También de la casa, los otros postres, la limonada y los tés.
No ocurre como con otras gastronomías. La afinidad mediterránea arroja una paradoja: no hay mucho restaurante griego en nuestras ciudades. Rectificamos: no hay mucho buen restaurante griego. Barcelona no es una excepción y cuesta rascar hasta hallar una musaka en condiciones, por mucho que se la quiera adornar de autenticidad. Por eso destacamos un puñado selecto de locales de mantel de cuadros, puestos de comida callejera y direcciones claves en donde disfrutar del producto griego sin miedo a equivocarnos. La cocina griega lo merece.

0 Comentarios