Alimentos típicos de España que no encontrarás en otros países

25 septiembre, 2015 - Bárbara Chacón

Percebes. Foto: iStock
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Alimentos típicos de España que no encontrarás en otros países

Todos los españoles, sin excepciones, están convencidos de que su gastronomía es con diferencia la mejor del mundo. Muy variada, la culinaria española tiene muchos platos que son totalmente desconocidos fuera de su geografía. Por esa razón, los expatriados lo tienen crudo cuando intentan encontrar por ahí el sabor de casa.

1. Jamón

Es el rey absoluto de la mesa española, un artículo gastronómico de lujo y la perdición para el 100% de los españoles, que sufren con las restricciones en aduana que imponen muchos países. Para su producción debe haber como mínimo un 50% de cerdo de pura raza ibérica. Lo que diferencia el jamón ibérico es que los cerdos son criados en régimen extensivo de libertad, en dehesas arboladas donde puedan moverse ampliamente y realizar ejercicio físico. La alimentación también es muy cuidada, a base de bellotas, así como la curación del jamón, que suele extenderse entre 8 y 36 meses.

Jamón ibérico. Foto: iStock

Jamón ibérico. Foto: iStock

2. Las tapas
Es otro clásico de la culinaria española que sólo puedes encontrar en algún restaurante español en el extranjero. Este aperitivo, que se sirve en todo los restaurantes y bares de España, es más una filosofía que una simple comida. Ir de tapas es un ritual que entraña socializar y conversar con amigos y colegas. Es una forma de vida que hace de España un país único en el mundo.

Tapas. Foto: iStock

Tapas. Foto: iStock

3. Percebes
Es una delicatessen que sólo encontrarás en España y en Portugal. Es un bocado exquisito, escaso y que deja en el paladar un intenso sabor a mar. Hay básicamente una sola forma de elaborarlo: hervirlo o cocerlo inmediatamente antes de consumirlo. A la hora de comerlos existen dos tendencias: tomarlos calientes o templados, y dejarlos enfriar.

Percebes. Foto: iStock

Percebes. Foto: iStock

4. Gazpacho
Es el aliado perfecto para soportar el verano español y sus elevadas temperaturas. Es una receta sencilla a base de tomate, pepino, cebolla, aceite de oliva, ajo y un poco de pan. Se sirve acompañado de pequeños trozos de pan frito, pepino o pimiento rojo. Es una sopa fría que, en su versión más espesa y consistente, se convierte en salmorejo. Lo bueno es que es fácil de hacer en casi todos los países del mundo.

Gazpacho. Foto: iStock

Gazpacho. Foto: iStock

5. Ajo blanco
Es el primo hermano del gazpacho. También puede considerarse una sopa fría. Muy popular en ciudades andaluzas como Granada, Jaén, Córdoba, Málaga y Almería, se compone de pan, almendras molidas, ajo, agua, aceite de oliva, sal y a veces vinagre. En tiempos de vacas flacas, como en la posguerra, las almendras eran substituidas por harina habas secas. Se suele tomar acompañado de uvas o trocitos de melón.

Ajo blanco. Foto: Daniel Zemans (Flickr)

Ajo blanco. Foto: Daniel Zemans (Flickr)

6. Migas
Ya sean de Teruel o de Cáceres, un buen plato de migas es algo que difícilmente encontrarás fuera de España. El pan remojado en agua y sal es la base de este plato. Hay que freírlo con aceite y ajo, y darle vueltas continuamente para que no se pegue a la sartén. Suele estar acompañado de trozos de pernil, chorizo y racimos de uvas.

Migas. Foto: iStock

Migas. Foto: iStock

6. Cocido madrileño
Es una mezcla de varios ingredientes hiper calóricos que ayudan a protegerse de las bajas temperaturas del invierno madrileño. Un buen cocido debe contener garbanzos, carne, gallina, chorizo, morcilla, pie de cerdo, col, cebolla, repollo, judías verdes, arroz, tocino, jamón, aceite y ajo. Requiere casi 3 horas de preparación e ingredientes de primera calidad. Es complicado encontrar un puchero tan potente en el extranjero.

Cocido madrileño. Foto: Javier Lastras (Flickr)

Cocido madrileño. Foto: Javier Lastras (Flickr)

7. Torreznos
La palabra procede del término torrar, es decir tostar, acercar algo al fuego hasta que tome color. Los torreznos son trozos de tocino cortados en tiras y fritos o salteados en sartén o a la brasa. Deben quedar crujientes y dorados por el lado de la piel. A pesar de ser una bomba calórica y un atentado contra los niveles saludables de colesterol, son considerados patrimonio gastronómico de la humanidad por la Unesco.

Torreznos. Foto: iStock

Torreznos. Foto: iStock

8. Turrón
No hay Navidad sin turrón y no hay ni Panettone ni otro dulce que valga. El turrón se compone de una masa dulce a base de miel, almendras peladas y tostadas, y clara de huevo. Los centros principales de producción son Alicante, Valencia, Lérida, y en menor medida Toledo y algún pueblo de Extremadura. El de Jijona es el que muchos españoles prefieren y añoran cuando están lejos de casa.

Turrón. Foto: iStock

Turrón. Foto: iStock

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