1. Anticiparse.
Cuando salimos de viaje sabemos que nos arriesgamos a que algo salga mal. Por eso debemos anticiparnos y prevenir antes que curar. Si vamos al extranjero tenemos que informarnos de dónde está nuestra embajada o consulado, sus números de teléfono, hospitales cercanos, cómo funciona la sanidad (si es pública o privada), si compensa contratar previamente algún seguro, etc. Si viajas a algún país de la UE, sácate antes la Tarjeta Sanitaria Europea (es gratis).
Viajar tiene sus riesgos, es evidente. Muchas veces creemos que lo tenemos todo controlado pero hay cosas que se escapan a ese control porque no dependen de nosotros. Una intoxicación alimenticia, una caída, la pérdida del equipaje… Hay muchas cosas que pueden fastidiarnos el viaje. Echa un vistazo a las que te enumeramos y tenlas en cuenta cuando te dispongas a viajar. Y ojalá no tengamos que echar mano de ellas, la verdad.

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