1. Ver como tu vecino/a de asiento se quita poco a poco los zapatos. Oh my god!! ¿¿¿Le olerán los pies???
En este mundo existen diferentes grados de miedo. Puede que le tengas pánico a volar y lo tuyo solo se cure con largas sesiones de psicoanálisis o, simplemente, eres de los que, mientras estás sentado en el avión y por un microsegundo, te surge una duda: “Y si…”. Por favor, si eres de los primeros no continúes leyendo, no queremos crear nuevos traumas, pero si eres de los segundos, igual algo de esta lista se te ha pasado por la cabeza alguna vez.

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