Chelsea Hotel / Foto: andrewmalone
Un mito no sólo ligado a la música rock, sino a toda una cultura underground y a una época ya perdida, un templo todavía en pie aunque ya no reciba huéspedes porque Nueva York tampoco es lo que era. La última noticia es que, en manos del grupo Chelsea Hotels, amenaza con abrir de nuevo sus puertas en 2016. Pero sus inquilinos serán otros, y sus historias nada tendrán que ver con las de Leonard Cohen y Janis Joplin, con las de Patti Smith y Robert Mapplethorpe, con las de Bob Dylan, Dennis Hopper o William Borroughs, con las de amores y vidas al límite, con las de Nancy y Sid, Sid y Nancy en la habitación 100. Es EL hotel.
Es inevitable asociar habitación de hotel a edad dorada del rock&roll. Las estrellas en gira tenían su centro de operaciones en lúgubres antros o en lujosos complejos hoteleros a los que convertían, para terror del personal, en escenario de sus pasotes y desfases incontrolables. Eran otros tiempos más salvajes, pero todavía permanece viva la llama de aquellas fiestas legendarias en los mismos hoteles o en otros que nacen para rentabilizar la imagen de una época que afortunadamente para sus compañías de seguros no volverá. El marketing del rock no descansa y todavía podemos acordarnos de historias prohibidas, de crónicas de excesos y de televisores arrojados al vacío. ¡Larga vida al rock&roll y a sus hoteles!

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