1. Catedral de St. Michael, Inglaterra
Los terribles bombardeos de la Luftwaffe alemana asolaron medio Reino Unido y todo Londres entre 1940 y 1941 y, como tantos otros edificios emblemáticos como la iglesia de Cristo Greyfriars, esta catedral de Coventry fue severamente dañada. Tanto que parte de su ruina quiso ser exhibida antes de levantar décadas después una nueva catedral junto a ella. Aquella operación nazi denominada Blitz no se olvida fácilmente.
La guerra es siempre horrible y el humano es el factor de medición más desequilibrante cuando se analiza todo lo que arrastra a su paso. Sin embargo, otro de los factores clarificadores del poder ciego de esta aniquilación es el cultural y, más concretamente, el patrimonial. Los monumentos devastados por la guerra son heridas abiertas que las ciudades del mundo reflejan como huellas indelebles de la sinrazón. Esta es una pequeña muestra de ello.

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