1. Ochate, España
Santuario de la parapsicología, Ochate es la “puerta secreta o del ruido”, según se traduce del euskera. Este pueblo del Condado de Treviño, reducido a la ruina desde que se abandonara a mediados del siglo XIX y con la torre de San Miguel como superviviente único, fue en su momento escenario de epidemias y de hechos luctuosos más que extraños. Con el tiempo, la rumorología alimentó la leyenda de sus fantasmas y sí, Iker Jiménez pasó por él.
El miedo es libre. Mientras las ciudades esconden sus propias sombras, fuera de ellas la amenaza paranormal se reconcentra durante siglos en pueblos fantasma. Con más o menos fundamento, acumulan historias de mucho yuyu que alimentan el turismo de la ruina encantada. La valentía se la dejamos a otros, a vosotros mismos ya que os incitamos a adentraros en estos pueblos poco hospitalarios.

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