1. Largas horas de espera… en solitario
Si eliges un medio de transporte colectivo, es muy probable que tengas que soportar alguna que otra hora de espera en aeropuertos o estaciones. Puedes leer un periódico o jugar con tu smartphone, si hay suerte y wifi gratis. Pero si el retraso va para largo, echarás de menos la conversación de tu pareja o amigos, e incluso un hombro sobre el que echar un sueñecito. El remedio si viajas solo: guardar un libro gordo en la maleta y no olvidar la almohada cervical hinchable.
Puede decirse que la vocación de un viajero se mide en la capacidad de afrontar una aventura con ilusión y garantías, incluso en las condiciones más difíciles. Si tu sueño es conocer lugares y culturas diferentes, no deben ser impedimento el modo de desplazarte hasta tu destino, la categoría del alojamiento o el menú con el que te sorprendan durante tu estancia. Siempre se dice que un auténtico viajero sólo necesita una mochila llena de ganas de descubrir y aprender, pero en las próximas líneas os vamos a demostrar que, en ocasiones, algún compañero de aventura puede hacerte más fácil ese viaje. Y si, a pesar de conocer los problemas de viajar solo, decides no sacar billete a tu acompañante, te aconsejamos ser muy previsor… ¡No queremos amargarte el viaje!

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