1. Sport Hotel Hermitage & Spa (Soldeu)
No hay que traicionar a la tradición. Llega el invierno, la nieve empieza a sumar capas y Andorra vuelve a posicionarse como un destino predilecto. El plan es clarísimo: shopping electrónico en Andorra la Vella, descensos en las pistas de Grandvalira y Vallnord, cañas en Ordino, avituallamiento carnívoro en algún restaurante montañero y culto balneario en el Centro Termolúdico Caldea. Bien, si prescindes de estas aguas de Escaldes-Engordany tienes que saber que Andorra tiene una amplia oferta de hoteles con spa para que te pases la estancia con el albornoz a cuestas. Nada más satisfactorio que estar en remojo mientras nieva a la intemperie sobre los Pirineos. Elige cualquiera de estas experiencias. ¡Coge sitio en el jacuzzi!
Tal vez el mejor hotel del Principado. Sin duda, el mejor spa de todos. El complejo hotelero comparte instalaciones con el Sport Hotel y el Sport Hotel Village y lleva más de una década acogiendo a los esquiadores de Grandvalira –a los que les presta todo tipo de facilidades- sin apartarse de su naturaleza boscosa tan imponente. El aval gastronómico lo ponen tres chefs de bandera como Nandu Jubany, Carles Gaig e Hideki Matsuhisa. Pero por encima de todo destacan los 5.000 metros cuadrados de instalaciones termales en un centro de bienestar de cinco pisos: el Sport Wellness Mountain Spa. La imagen de los jacuzzi humeantes a cielo abierto sobre el paisaje blanco de Vall d´Envalira no tiene igual.
En el sector Grau Roig de la misma estación de Grandvalira, a pasos contados de sus remontes, un refugio de aparentes hechuras tradicionales esconde unos muy acogedores interiores de hotelito boutique, de diseño actual y con habitaciones de inspiración nórdica y de altas prestaciones tecnológicas. ¡Qué pasada la bañera redonda de madera de la habitación más romántica! ¡Qué agradable el lounge de hilo jazzístico! En esta ocasión el spa mira hacia dentro para aislarse del mundo y del frío, y se ambienta con velas, troncos de abedul y colores relajantes.
El grupo hotelero Nòrdic despliega su potencial hospedero a los pies del sector Tarter de Granvalira a unos 1.750 metros de altura. El más flamante de sus hoteles en Andorra responde a los patrones clásicos de montaña: mucha madera en una arquitectura de formato chalé, espacios amplios de convivencia, instalaciones para toda la familia y vistas despejadas al espectáculo nevado. Cuando el rigor del invierno imposibilita el uso de la piscina exterior (climatizada, por otra parte) se agradece el paso por el sencillo centro wellness dotado de una gran piscina, jacuzzi, baño turno y sauna.
Hermanado con el hotel Termes Montbrió de la Costa Daurada, este veterano de la hospitalidad y el termalismo es siempre una opción recomendable si lo que se quiere es dormir en el corazón comercial de Andorra. Las aguas termales de su spa, con propiedades mineromedicinales de gran valor terapéutico suponen el principal atractivo del hotel.

0 Comentarios