Dormir como nuestros ancestros. Imitar el entorno en donde se desarrollaba la dura vida de aquellos hombres que habitaban el interior de la roca. La rutina de la cueva ya es cosa del pasado, incluso los hippies la han abandonado y han descendido a terreno más estable para sus comunas de pastel, pero todavía persiste ese influjo que nos lleva a experimentar formas sociales muy pretéritas. No hace falta ponerse taparrabos, y es que con la barba hipster ya es suficiente para dar el pego y sentir el confort de las cuevas del siglo XXI. Los hoteles y sus suites se excavan en la piedra. ¡Unga, unga!
Sin duda uno de los
Tampoco podía faltar una visita a la isla griega más fotografiada y con más hoteles por metro cuadrado. En el pueblecito de Oia, más pintoresco que Fira, este hotelito boutique aprovecha parte de su caída sobre el
Una rareza única y escasamente lujosa no ya en confort sino en accesos. La residencia del geólogo Bruce Black y familia es producto de querer montar una oficina de investigación en un acantilado perdido en la inmensidad desértica que contempla a lo lejos el Parque Nacional de Mesa Verde, Nuevo México. Un paisaje moldeado hace 65 millones de años en el que habitar una
Podríamos mencionar la belleza de un hotel tan exclusivo como el
Con este hotel hacemos trampa ya que no todo él está enterrado pero merece la pena sólo por su
Un ejemplo de que el refinamiento también puede practicarse entre paredes rugosas y fachadas agrietadas y muy bastas. Nada menos que un
Una historia encadenada: Chris Blackwell, el fundador de esa institución en los sonidos jamaicanos que fue Island Records, se metió en la aventura hotelera con un grupo de villas y resorts de lujo llamado Island Outpost. Uno de ellos es el GoldenEye, otro The Fleming Villa, ambos en honor al padre de James Bond, un Ian Fleming que parió aquí mismo las correrías de 007. Luego está The Caves, una idílica constelación de cuevas anidadas en los acantilados de piedra caliza sobre la playa. En las paredes de la caída se observa la antigua vida marina fosilizada. En las cuevas, puro estilo jamaicano de vivos colores y materiales orgánicos. Alegría en el interior de la piedra.
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