1. Hacer yoga frente al atardecer
Hay que controlar cuerpo y mente para no entregarse en sacrificio a los templos del pecado nocturno, así que nada mejor que hacerse yogui por unos días y practicar el saludo al sol en las casonas de Ibiza Yoga o en el hotelito Atzaró. Por supuesto, también a pie de arena en las playas y calas de la isla como en Cala d'Hort, con Es Vedrà recortada al fondo.
Lo sabemos bien, la más grande y frenética de las Islas Pitiusas no puede desconectar su poderoso imán hedonista con el que nos atrae verano a verano. Resuena el ritmo dance de su fiesta ininterrumpida pero Ibiza es mucho más que Space y Pachá. Es tradición e historia, paisajes rústicos de interior, rincones pintorescos alejados de la masificación.

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